La habitación donde Hitler se ocultó durante sus últimas semanas de vida, quedó sepultada tras la demolición de los rusos de cientos de edificios durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy, décadas después, el búnker fue recreado para su exhibición.
Berlín es la sede de “Dokumentation Führerbunker” (Documentación del búnker del “führer”), la exposición que recrea el búnker que aloja diarios de la época, un tanque de oxígeno y que simboliza el fin de una guerra, la caída de un imperio.
Para complementar, se exponen fotografías y extractos de la cinta alemana, “La Caída”, la cual da cuenta de los momentos finales de Hitler, antes de que optara por fulminarse con cianuro.
La construcción original fue edificada entre 1943 y 1944, en los jardines de la cancillería del Reich. Medía poco menos de tres mil metros cuadrados y contaba con 30 habitaciones. Se unía con otros edificios estratégicos gubernamentales por pasajes y túneles subterráneos.
El edificio fue tomado el 2 de mayo de 1945 por los rusos. Años después, en 1995, el Parlamento de Berlín aprobó una ley que permitió demolerlo. Las ruinas y la memoria lo tenían sepultado.
El “Führerbunker”, también brindaba refugio y protección a los altos mandos y fuerzas armadas de la Alemania nazi, quienes temerosos aguardaban el fin de su enfrentamiento despiadado y belicoso.

