Laura Delia Urquijo Velarde nació en Los Mochis, Sinaloa, rodeada de una familia con intereses artísticos y culturales. Licenciada en Artes por la Universidad de Monterrey (UDEM), Laura, artista hiperrealista, busca hacer de sus propias experiencias la base de su obra; estar expuesta directamente a sus temas. Es por ello, que sus miedos y los de la sociedad le han llegado a apasionar hasta plasmarlos en sus colecciones. “Sin Dar La Cara” es muestra de esta sublimación del miedo colectivo. Es una serie que retrata la postura detrás de la historia y los sentimientos de las mujeres que sufren maltrato familiar, en especial por su pareja.
Según las estadísticas del Instituto nacional de las Mujeres: – 4 de cada 10 mujeres en México (43.1% ) han sido humilladas, menospreciadas, encerradas, les han destruido sus cosas o del hogar, vigiladas, amenazadas con irse la pareja, correrlas de la casa o quitarle a sus hijos, amenazadas con algún arma o con matarlas o matarse la pareja. (Violencia emocional)– 2 de cada 10 mujeres en México (24.5%) han recibido reclamos por parte de su pareja por la forma en que gastan el dinero, les han prohibido trabajar o estudiar, o les han quitado dinero o bienes (terrenos, propiedades, etc.). (Violencia económica)-A 14 de cada 100 mujeres en México (14.0%) su pareja la ha golpeado, amarrado, pateado, tratado de ahorcar o asfixiar, o agredido con un arma. (Violencia física)-A 7 de cada 100 (7.3%) les han exigido o las han obligado a tener relaciones sexuales sus propias parejas, sin que ellas quieran, o las han obligado a hacer cosas que no les gustan. (Violencia sexual)
Ya que Laura no ha vivido esta experiencia en carne propia, pero cree firmemente en la igualdad social, política y económica de los sexos, presenció y trabajó por meses en un Centro de Atención Psicológica del DIF en Nuevo León con especialistas y mujeres que han sufrido abusos. Entrevistó a ocho de ellas y tradujo cada historia de cada víctima a un breve poema, gracias a la intervención de Andrea Martínez.
Blanca E. Ortiz Rodríguez Te maldigo.
Me acorralas en tu falso deseo.
Maldigo tus gritos sofocantes.
Lames las cicatrices de mi cuello con tu gruesa lengua.
Maldigo tus feroces manos sobre mi piel.
Me acechas como bestia hambrienta.
Maldigo tu capacidad de convertir mis virtudes en vicios.
Arrancas mis ojos, masticas mi corazón dulce y salado.
Me arrastras hacia mi muerte sin el menor esfuerzo.
Y muero.

Eva Ma. Lucia
Soy la sirviente de las llagas.
Soy cómplice de tu injusticia y de mi dolor todos los días.
No deseo nada.
Mi balcón da al olvido.
No hablo, solo soy.
Lloro y observo.
Sueño con mi pasado, pero los sueños se van.
Me someto a mi oscuro destino acompañada de tu mano feroz y domadora.
Lloro y pienso en todo lo que pudiera llegar a ser si no fuera yo.
Los poemas que acompañan a la serie, relatan las vivencias y emociones de estas ocho mujeres que han sido víctimas. Poemas que acercan al espectador a los sentimientos, quién después de ver a una mujer anónima de espaldas, sienta empatía con su situación, con su dolor, aunque no la conozca. Que se logre una reflexión de una situación que sigue vigente y que no tiene un fin próximo.

Bárbara Rodríguez
La tentación de dejarte me visita con frecuencia mientras que la idea de olvidarte invade mi cabeza.
Mi vida con la tuya se ha vuelto desabrida, sin sorpresas, irrelevante, cansada y vulgar.
Eres el vivo que no deja morir. Eres la oscuridad que no deja de brillar. Eres la absurda razón por la que adoro los monstruos de la vida.
Aquí estoy, muriendo, mientras la vida me grita “¡cobarde!”.
Vida, no soy cobarde. Yo pierdo intencionalmente.
Soy mi propio rostro que detesto y no me atrevo a levantar.
María de los Ángeles Quiroz de la Fuente
Mis ojos son indiscretos y ya están secos.
Mis labios viven en silencio.
Mis sonrisas se extinguieron.
Mis oídos viven aturdidos bajo el ruido de tus secretos.
Mi nariz golpeada por tu cólera.
Mi cerebro en un coma definitivo.
Doy la espalda porque dice mas que mi cara.
Las piezas fueron primero fotografías, y después la artista las volvió pinturas, realizadas dentro de la escala de grises. Estos colores generan dramatismo y sobriedad en las obras; traduce y refleja melancolía, dolor; un sentimiento frío, impregnando las imágenes de esta aura trágica que es su situación.“Elegí poner a las ocho mujeres de espaldas en un intento por demostrar la postura que tienen estas mujeres frente a la situación; símbolo de no afrontar su realidad. Para mí, el que las mujeres estén de espaldas, representa a mujeres que no han tenido la fortaleza para ver de frente el problema y buscar solucionarlo; han tomado el camino de ignorar el problema y atenerse a su sufrimiento”. – Laura Urquijo

Como bien dice la artista, dar la espalda a una situación es ocultarla; ignorarla. Las mujeres de nuestra sociedad muchas veces toman esta ruta por miedo a quedarse solas; por amenazas, por el “qué dirán”, por “amor”; a la espera de que algún día él cambie (esa eterna utopía); o por motivos económicos, “¿cómo podría vivir sin él? ¿qué pasará con mis hijos?”Lamentablemente el problema persiste mientras no exista un apoyo a las víctimas, pero sobre todo, mientras una sociedad machista sea la primera que se da la vuelta y pretenda que no pasa nada; qué ellas se lo habrán buscado, que son inferiores. “La violencia de Género es una violencia estructural basada en las creencias de superioridad de un sexo sobre otro. Su objeto es mantener o incrementar la subordinación del género masculino”.

Las obras no pueden entenderse sin el miedo intrínseco en ellas, la culpa, el silencio. Aunque las retratadas se dieron la oportunidad de abrirse con la artista, y de inspirar la serie para denunciar un mal abismal como lo es el maltrato, siguen sin dar la cara; como si fuera un tema de vergüenza, como si debieran sentirse culpables cuando ellas son las víctimas. Ponernos atrás de ellas es acompañarlas en silencio, entenderlas, apoyarlas y esperar que algún día encuentren toda la fuerza en ellas para dar la cara.

