Qué ironía: después de luchar tanto tiempo contra el narcotráfico, la droga más popular de esta generación es un inofensivo jarabe para la tos. Conforme avanza el tiempo, los modos de ver y comprender la vida van mutando, adaptándose a la manera de pensar de cada persona en la sociedad, es así como cada grupo de individuos encuentra caminos distintos para expresarse y disfrutar de la vida según les convenga.

Esos cambios de paradigmas pueden notarse en aspectos tan simples como la forma de hablar o vestirse, por ejemplo, en la década de los sesenta, un grupo de jóvenes se manifestó en contra del establishment que les obligaba a convertirse en máquinas de producción sin fin. Su manera de protestar, además de la forma de vestir, se basó en un uso totalmente retorcido del lenguaje; de esta manera la gente mayor no podía comprenderlos del todo. Además, su acelerado modo de vivir estaba conducido por un uso exagerado de sustancias psicotrópicas como la mariguana y algunas pastillas que obtenían de manera ilegal en los clubes nocturnos o en bares de mala nota.
Sin embargo, lo que está pasando en esta época es de lo más curioso, mientras los jóvenes de esta generación asisten a las farmacias ansiosos por encontrar dextrometorfano de libre venta, algunos médicos acuden a los callejones en busca de alguien que pueda proporcionarles drogas ilegales con el fin de encontrar los beneficios que éstas aportan a ciertas partes del organismo, especialmente al cerebro.
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DMT

Es considerada una de las drogas más potentes que pueden existir. Aunque se puede producir a partir de plantas, está comprobado que nuestro cuerpo es capaz de segregar esta sustancia en momentos como el nacimiento, el orgasmo o la muerte, las fuertes alucinaciones que causa su consumo podrían explicar el hecho de que algunas personas dicen ver a Dios cuando estuvieron cerca de la muerte.
Aún hace falta confirmar algunos estudios sobre el tema, sin embargo, hay científicos que afirman que este compuesto está relacionado con problemas de autismo y esquizofrenia.
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LSD

En 2012, estudios realizados en el
Imperial College de Londres arrojaron datos acerca de los beneficios del uso de LSD en cantidades moderadas. Por un lado, las investigaciones señalaron que esta sustancia estimula las zonas cerebrales responsables de las memorias positivas, por este motivo, los científicos piensan que sería un gran aliado en los tratamientos contra la depresión.
Por otro lado, aunque aún no está completamente demostrado, hay quienes asegura que consumir LSD en microdosis podría ayudar a estimular la productividad de las personas.
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Éxtasis

Un estudio de 2010 realizado en la Universidad de Chicago reveló que esta sustancia estimula la amabilidad, los sentimientos relacionados con el amor y la alegría, eso en ambiente de laboratorio, lo que supone que en sociedad estos efectos podrían ser aún mayores; ayudaría contrarrestar o evitar los estragos causados por el estrés o la ansiedad.
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Ketamina

A pesar de ser un potente analgésico capaz de controlar dolores agudos y crónicos, un estudio de 2012 publicado en la revista Science reveló que esta droga puede ser un poderoso aliado contra la depresión. Todavía no se revelan todos los problemas que puede ocasionar el uso prolongado de este analgésico, aunque un estudio de 2016 realizado en la Universidad de York reveló que podría causar un fuerte desgaste en la vejiga .
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Psilocibina

Se trata de una sustancia psicoactiva propia de los hongos alucinógenos que, según un artículo publicado en Experimental Brain Research, esta sustancia tiene el potencial para reparar las células cerebrales, lo que podría ayudar en el tratamiento de problemas como el trastorno de estrés postraumático y la depresión.
Otro estudio realizado en el Colegio Americano de Neuropsicofarmacología, afirmó que esta droga tiene efectos positivos en cuanto al tratamiento de problemas como la ansiedad y el alcoholismo.
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Ayahuasca

En 2013, el Current Drug Abuse Reviews publicó un artículo en el que se informaba acerca de la efectividad de la ayahuasca como tratamiento para combatir problemas de adicción y dependencia. Para esta investigación fueron necesarios algunos voluntarios, los cuales, después de someterse al tratamiento, presentaron una mejoría considerable, incluso duradera, en cuanto al consumo de sustancias como la cocaína, alcohol y tabaco.
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De comprobarse al cien por ciento el beneficio que estas drogas aportan al organismo, se abriría un nuevo debate sobre la legalización de las sustancias psicotrópicas. De cualquier forma, el verdadero desafío será educar a la población acerca del uso correcto de estos productos para que dejen de ser considerados como algo dañino y puedan ser apreciados por sus propiedades terapéuticas.
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Referencia
El Español
