
*Este artículo fue publicado originalmente por Carolina Romero el 8 de septiembre del 2017 y ha sido editado por Cultura Colectiva
En Estados Unidos casi el 75 % de los solteros ha utilizado Internet por lo menos una vez para buscar pareja. A los 26 años una mujer tiene el doble de seguidores que un hombre de la misma edad. A partir de los 48 años un hombre contará con el doble de seguidores que una mujer de esta edad. La industria de citas online pasó de generar unos 700 millones de dólares en 2007 a 1.9 billones de dólares en el 2012. Estos datos fueron arrojados por Lovetine, un famoso sitio en Internet para encontrar pareja.
Aunque siempre se ha pensado que el número de parejas que se forma por este medio es muy alto, un reciente estudio ha demostrado que no todo es tan fácil como parece. Si bien los sitios de citas son relativamente nuevos —pues esta nueva era de “encontrar el amor” en la red comenzó en el año 2000— en pocos años las dinámicas de estas páginas de han transformado por completo, así como los usuarios.
Según un estudio elaborado por Medium, en Tinder una mujer promedio —y heterosexual— siente gusto sólo por el 12 % de los hombres. Esto quiere decir que aproximadamente el 80 % de ellos “pelea” por conseguir un match con el 22 % de las mujeres. Mientras el 78% de las mujeres “compite” por el 20% de los hombres.

¿Qué significa esto en términos llanos? Que las posibilidades de encontrar pareja online son mínimas. Sólo 20 de cada 80 hombres podría conseguir un match y eso, también depende de su grado de atractivo.
Los hombres que son medianamente atractivos —o sea, el promedio— sólo obtendrán el like de menos del 1 % de las mujeres —sólo 0.87 %— esto es, una de cada 115 mujeres. “Ok, es una entre cada 115, nada mal”, dice algún entusiasta, sin embargo, de esos likes no todos son recíprocos. Así, las posibilidades se reducen en ambos géneros.

¿Las apps extinguirán las relaciones?
Decir que con la llegada de nuevas herramientas en Internet van a terminarse las citas en persona o las relaciones estables es una exageración. Al menos durante algunos años. Si bien las estadísticas de este tipo de sitios demuestran que cada vez más gente las están usando, los expertos aseguran que no hay manera de suplir la necesidad afectiva sin mediaciones, es decir, de piel a piel.
Si bien estos contactos suben en número, seguirá siendo inevitable que las personas se enamoren al encontrarse en una cafetería, un bar, en el trabajo o en la calle. Además, el lugar de encuentro no define lo calidad de la relación.

“No está probado que la gente sea más proclive a establecer una relación seria o esporádica en función de cómo se conozcan. El lugar no tiene efecto alguno sobre la duración de la relación”, dijo Paul W. Eastwick, para El País, profesor de Psicología de la Universidad de Texas.
Sin embargo, una investigación realizada por la Universidad de Erlangen-Núremberg en Alemania, reveló que este tipo de “primeros contactos” nos hacen más proclives a mentir y eso puede ocasionar que las relaciones sean más efímeras.

Entrevistando a un grupo de 400 estudiantes, 263 de ellos revelaron que habían hecho citas por Internet al menos una vez en su vida. El 48 % de ellos confesó que habían mentido al menos en un aspecto de su vida. Sólo 40 de ellos tuvo una relación estable posterior al contacto virtual. Los demás, se quedaron sin pareja.
Antes de abrir una de estas herramientas, uno debe ser consciente de los riesgos que se corren; lo que se ve no puede ser todo verdad. Finalmente se trata de una virtualidad absoluta, lo que fácilmente puede ser usado para mentir sobre las cualidades de uno mismo y, como se ha visto, las estadísticas no están a favor.

Esto, por supuesto, no es un argumento para sataninzar buscar pareja por Internet, sino sólo tener en mente que es poco probable encontrar una relación duradera en estos sitios. Nada de malo hay en probar, siempre y cuando se tenga en claro la dirección a la que se va.
