
Los pingüinos son animales adorables, su singular andar y su peculiar forma los vuelve realmente encantadores. Además de que son usados como ejemplo acerca de una paternidad responsable y fidelidad a una sola pareja, algo difícil de observar en la naturaleza.
Pingüinos adelia
En esta ocasión hablaremos específicamente sobre los pygoscelis adeliae, es decir, los pingüinos adelia y su perturbador comportamiento sexual. Estos pingüinos habitan en la costa e islas antárticas y llevan el distintivo “adelia” en honor a Adèle Dumont D’Urville, quien los descubrió en 1840. Estos pingüinos suelen medir alrededor de 70 centímetros y pesar aproximadamente 4 kilogramos, es fácil distinguirlos por las manchas blancas que tienen en el contorno de sus ojos.
En 1912 y 1912, el doctor George Murray Levick, médico y explorador de la Antártida pudo estudiar el comportamiento de estos pingüinos gracias a la expedición del British Antartic a Cape Adare en 1910 y genero un reporte acerca de la actividad sexual de estas aves bastante “grotesco”, por lo cual decidió imprimirlo en 1915 pero no publicarlo. Sin embargo, en el 2012, el experto en aves y conservador de aves en el Museo Nacional de Historia en Londres, Douglas Russell, encontró estos reportes y los publico. A pesar de que estos estudios tenían más de 100 años, correspondían por completo con las investigaciones de la doctora Fiona Hunter, quien estudió a los pingüinos adelia por 5 años en 1998.
Foto: Ecosfera
Comportamiento sexual
Promiscuidad
A pesar de contar con la fama de que “los pingüinos solo tienen una pareja para toda su vida”, Levick observó un comportamiento promiscuo en machos y hembras que buscan aparearse con cualquier ejemplar sin importar su pareja. Incluso existía inclinación homosexual en algunos machos.
Violencia
Otro comportamiento que llamó mucho la atención del explorador fue la organización en pequeños grupos de 6 pingüinos, la cual comparó con “pandillas” quienes gustaban de atacar y violar a otros pingüinos más vulnerables. Estos grupos eran liderados por machos sumamente agresivos.
Foto: Jacky Junior TV
Prostitución
La doctora Fiona Hunter observó como estos los pingüinos machos intercambian piedras por sexo con hembras, sin ninguna justificación biológica, por lo cual interpretó este hecho como prostitución.
Pedofilia
Uno de los hallazgos más desconcertantes de Levick, fue cuando se percató de que los pingüinos realizaban actividad sexual no consensuada con polluelos, la mayoría con goce de violencia y sin finalidad procreativa.
Foto: Nueva Mujer
Necrofilia
También se observó que los pingüinos machos copulaban con hembras muertas. Pero, según investigaciones más recientes, este comportamiento se justifica, ya que los cadáveres de pingüinos suelen estar en la misma posición que en la de incitación sexual, por lo tanto los pingüinos machos pueden llegar a confundirse y responder a su reacción sexual.
No hay que olvidar que tal cual lo dijo el experto del Museo de Historia Natural de Londres, Douglas Russell, no hay que caer en la trampa moral de juzgar el comportamiento animal de la misma forma en la que se juzga el comportamiento social humano. Los pingüinos son aves y se deben estudiar como tal, sin juicios morales.
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