Si alguna vez has comido espárragos seguramente has notado que tu orina adquiere un olor fuerte y hasta un tanto desagradable. Esto no es simple coincidencia y tampoco significa que los espárragos te hagan daño, simplemente es una reacción química que ocurre en nuestro cuerpo.
Ahora bien, si nunca lo has percibido después de comer, puede que también se deba a la ciencia; sin embargo, aún no hay un consenso sobre qué es lo que ocurre exactamente. Algunos creen que no lo huelen es porque son incapaces de percibir ese tipo de olores por algún tipo de mutación genética, mientras que otros defienden la idea de que son personas que probablemente digieren este alimento de tal forma que la concentración de los químicos que le dan su característico olor a la orina son distintos.

Los espárragos contienen ácido asparagúsico, un compuesto de azufre que hasta el momento sólo hemos hallado en los espárragos. Este compuesto es resultado de la digestión del vegetal y su composición es tal que puede vaporizarse a muy baja temperatura, como la temperatura ambiente de un baño, por ejemplo, por lo que al evaporarse y convertirse en estado gaseoso se vuelve perceptible para los humanos.

La descomposición del espárrago hasta el ácido asparagúsico (y otros) es tan rápida que pueden pasar de 15 a 30 minutos y tu orina ya tendrá ese peculiar olor. Sin embargo, aunque es el alimento más efectivo para darle un nuevo olor a la orina, no es el único: existen medicamentos como ciertos antibióticos que pueden alterar tu orina. Alimentos como el ajo, que también es particularmente hediondo, en especial cuando se trata del aliento; el betabel, el café y el alcohol o el exceso de azúcar que le dará un olor bastante dulce.
Este tipo de ocurrencia es común; no obstante, presta atención si tu orina adquiere un color y olor anormal a pesar de que no comas ningún tipo de alimento que la afecte.


