Según los reportes médicos y de la ciencia, roncar puede significar un riesgo más grave que la obesidad, fumar o tener un nivel alto de colesterol, así que si eres de esos que ronca demasiado o si tu pareja o conocidos lo hacen, esto puede interesarte.
¿Por qué roncamos?
Los ronquidos ocurren cuando el flujo del aire a través de la boca y la nariz es obstruido, por lo general por nuestras laringes, mismas que al relajarse provocan que el espacio entre nuestros tejidos esté más estrecho por lo que al chocar entre ellas vibran y producen el sonido cuyo nombre clínico en realidad es estertores.

Cuando los ronquidos son severos
La obstrucción del aire puede derivar en uno de los trastornos de sueño más severos que existen: las apneas del sueño. Éstas involucran la interrupción de la respiración por períodos más largos de sueño, que pueden comenzar a partir de los 10 segundos. Para remediar la apnea de sueño existen ciertos tratamientos especializados y por lo general se recomienda bajar de peso, así como dejar de consumir licor antes de dormir, por ejemplo.

Sin embargo, la apnea de sueño no es el único riesgo
Es común creer que si no hay presencia de apneas obstructivas, entonces los ronquidos ocasionales no son señal de pánico, pero una investigación científica encontró que los ronquidos también están vinculados con condiciones cardiacas.

La conexión entre los ronquidos y el corazón
El estudio encontró que aquellas personas que suelen roncar tienen cambios en su arteria carótida —que es el principal suministro hacia el cerebro—, lo cual es un resultado del trauma e inflamación que la vibración de los ronquidos provocan. Esto deriva en enfermedades cerebrovasculares que involucran el ensanchamiento de la arteria y su obstrucción —en ocasiones por placas de colesterol— que impide la circulación de la sangre o que un coágulo de sangre obstruya el paso y rompa una de las paredes de la arteria.
Por otro lado, también contribuye a que la presión sanguínea se eleve, lo cual en consonancia con el ensanchamiento de la carótida, resulta en un riesgo elevado de sufrir un infarto.

Es por ello que no debes descartar tus ronquidos, en particular si estos te despiertan por las noches o despiertan a otras personas. Consulta a tu médico de cabecera para obtener el mejor diagnóstico y saber si es necesario que inicies un tratamiento que mejore tu salud.
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