
Las redes sociales han estado plagadas estos días de personas que se han subido al tren del #10YearChallenge, una especie de “reto” virtual en el que los usuarios de Facebook, Twitter e Instagram publican dos fotos de sí mismos: una actual y otra de hace diez años, según que para que todos veamos cómo ha hecho estragos el tiempo.
Sin embargo, puede que esto no sea una tendencia solamente, pues según el medio especializado Wired detrás del reto de 10 años hay todo un plan orquestado para recabar (más) tus datos personales.
¿Cómo lo supo? :O
Todo comenzó cuando la autora del artículo de Wired, Kate O’Neill publicó un tuit sarcástico en el que aseguró que las fotos que todos están subiendo no sirven para otra cosa que para entrenar el programa de reconocimiento facial que usa Facebook.

¿La mejor parte de todas? Que la red social no tiene que esforzarse por archivar tus datos (en este caso tus fotos), sino que tú se las das en bandeja de oro.
O’Neill dijo que su intención no fue afirmar que el reto es inherentemente peligroso, pero sí que el escenario de reconocimiento facial era ampliamente plausible y que la gente tiene derecho a saberlo y reflexionar al respecto.
¿Qué le respondieron?
El tuit se viralizó y le llovieron respuestas que reafirmaban o rechazaban su tesis, sin embargo, el argumento en contra más sonado fue que obvio Facebook no se beneficiaba del reto porque de todos modos muchas de las imágenes ya estaban arriba.
O’Neill planteó algo muy interesante frente a este argumento: si bien es cierto que muchas de las fotografías que están usando para el #10YearChallenge ya se encontraban en las redes, le estamos facilitando la chamba.
«Claro, puedes buscar en Facebook las fotos de perfil y ver las fechas de publicación o los datos EXIF. Pero todo el conjunto de imágenes de perfil podría terminar generando una gran cantidad de ruido inútil. Las personas no cargan las imágenes de forma confiable en orden cronológico, y no es raro que los usuarios publiquen imágenes de algo que no sea ellos mismos como una imagen de perfil. Un vistazo rápido a través de las fotos de perfil de mis amigos de Facebook muestra el perro de un amigo que acaba de morir, varias caricaturas, imágenes de palabras, patrones abstractos y más».
En otras palabras, la autora dice que sería de mucha ayuda que tuvieran un conjunto de fotos de antes y ahora limpio, simple y hasta con etiquetas.
¿Nos observan?
La teoría –un poco conspirativa, hay que decirlo– destaca que la gente incluso está escaneando fotos físicas y las etiqueta con fecha, en varios casos hasta con información extra como el lugar donde fueron tomadas. Esto lentamente formaría un manantial de metadata procesada y con un valor incalculable para los algoritmos.
Los programas de reconocimiento facial se nutren de las fotografías. (Imagen: UnoCero) Y aunque O’Neill asegura que no es necesariamente malo que Facebook quiera entrenar sus herramientas de reconocimiento facial, plantea que es muy difícil confiar en la corporación después de todos los escándalos y problemas como Cambridge Analytica y algunos otros casos.
También reflexiona sobre la necesidad de pensar más y mejor cómo nos relacionamos con la tecnología y de qué manera exponemos nuestros datos (además de la manera en la que pueden usarse).
«El mensaje más amplio, eliminando los detalles específicos de cualquier meme, tendencia o cualquier plataforma social, es que los humanos son las fuentes de datos más ricas para la mayoría de la tecnología emergente en el mundo. Debemos saber esto, y proceder con la debida diligencia y sofisticación».
Debemos repensar la forma en la que nos exponemos en las redes sociales: nuestros datos son el combustible para el Internet, pero tenemos que exigir que las empresas los respeten, así como ser más conscientes de que lo que compartimos se queda ahí, a la vista de todos, por siempre.
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