Fotografías que muestran la decadencia de la vida de las prostitutas rusas adictas a la heroína

Fotografías que muestran la decadencia de la vida de las prostitutas rusas adictas a la heroína

Fotografías que muestran la decadencia de la vida de las prostitutas rusas adictas a la heroína

No es la primera vez que la prostitución se ve inmersa en el mundo del arte como fuente de inspiración. Cuando los pintores fallaban en su intento por conseguir modelos femeninos “respetables” –era muy mal visto que una mujer posara para un pintor, si lo hacía se le daba cierta reputación-, tenían que recurrir a las mujeres de la vida galante para fuente de inspiración. El irreverente Caravaggio utilizó a una famosa prostituta para hacer una pintura de la Virgen, mientras que, más adelante, Toulusse-Lautrec también recurrió a pintar prostitutas como una crítica a los excesos de la sociedad.

Ahora los artistas visuales Gigi Ben Artzi y Loral Amir tomaron el mismo camino e hicieron un proyecto visual, fotografía y video, en el que retrataron a prostitutas rusas vestidas con ropa de diseñador. Se llama “Downtwn Divas”. En él tratan de quitar la etiqueta que marca a estas mujeres, las entrevistas sirvieron para saber cómo eran antes, dónde vivirían y si tienen sueños. Eliminan la barrera que las estigmatiza.

Es una fuerte crítica social que tiene dos vertientes. Primero la problemática a la que se enfrentan estas mujeres, su realidad es tan desastrosa que se desconectan de ella a través de las drogas. En segundo lugar está la crítica a la industria de la moda: desde los años sesenta las modelos dieron un giro en el que se aspiraba a ser delgada; esto se intensificó en los 90 con el aspecto denominado “Heroin chic” que, con toda razón, recibe el nombre porque las modelos eran en extremo delgadas, como lo son los drogadictos.

En teoría, vestir a prostitutas que ya tienen la complexión de modelos no parece tan disparatada. En la práctica genera un choque visual pues estas personas tienen en su rostro y en su aura marcadas las dificultades de la vida y los estragos de las drogas.

Podría parecer una burla de las mujeres que aceptaron hablar con ellos y posar, pues les ponen ropa a la que normalmente no tienen -y muy probablemente no tendrán- acceso. También hubo quien consideró la obra como un modo de glamurizar el uso de las drogas.

Los artistas lo que ponen en tela de juicio son los valores de la sociedad. Por un lado la doble moral en cuanto a la prostitución: ellas son las que cargan con el estigma mientras que los clientes no; al final está ocupación sigue existiendo porque hay quien la mantiene.
El contraste entre las ropas carísimas y una profesión que da para vivir al día. Y por último, la importante opinión que tiene la moda en la percepción de la belleza, pues hubo un momento en que se idealizaba la delgadez extrema, un canon inalcanzable para el promedio de la sociedad pero que igual le fue impuesto.


Sigue más del trabajo de Gigi Ben en su perfil de Instagram

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