13 nuevas masculinidades que podemos encontrar en la fotografía de desnudo

13 nuevas masculinidades que podemos encontrar en la fotografía de desnudo

13 nuevas masculinidades que podemos encontrar en la fotografía de desnudo

Dentro de todo cuerpo existe cierta belleza digna de ser explotada y apreciada por todo mundo. No importa en dónde la busquemos, la belleza y la sensualidad siempre están acechándonos hasta el momento en que deciden sorprendernos y cautivarnos con todo lo que tiene para mostrarnos. Es común que, gracias a los prejuicios que se han formado a lo largo de la historia, no seamos capaces de apreciar el punto máximo de la belleza masculina, pues preferimos ver a esta figura como una máquina de trabajo más que como un elemento estético.

Sin embargo, contrario a las posturas retrógradas asociadas a la figura masculina, artistas de diferentes momentos de la historia ha reflexionado a través de sus obras acerca de las múltiples posibilidades de la sensualidad de los hombres. El fotógrafo Pierre et Gilles, por ejemplo, se aventuro a crear un discurso en torno a la figura de San Sebastián; rescató su calidad de humano y lo alejó un poco de la sacralidad que le rodea a fin de explotar sus cualidades físicas y la sensual pose con la que encontró la muerte.


Al igual que Gilles, el fotógrafo alemán Denny Walentin explora los rostros ocultos de la sensibilidad masculina que sólo pueden ser descubiertos a partir de observarles desnudos, mostrándose sinceros ante el lente de un sujeto a quien le han confiado no sólo su cuerpo sino su alma para que éste los eleve hasta el punto de convertirlos en santos de la urbanidad de la que fueron sustraídos para mostrarle al mundo que el cuerpo masculino no es una máquina de producción masiva o un simple instrumento de trabajo.



Para lograr su objetivo, Denny crea antes un vínculo de confianza con los futuros protagonistas de sus tomas. Los observa y pone atención a cada detalle de su comportamiento y de esta manera decide qué adornos pondrá sobre sus cuerpos; así el desnudo se elevará aún más hasta alcanzar un punto en el que ser más bellos podría considerarse un abuso. Cabe destacar que cada uno de los modelos del alemán son peatones a los que éste se acerca para preguntarles si quieren ser fotografiados.





Con una estética que raya en lo victoriano, Walentin dota a sus modelos de un aura divina a través de coronas y velos mismos que, más allá de hacerlos ver como reyes, los pone en el mismo plano que una virgen; es decir, que son figuras capaces de engendrar a la gracia más pura con la misma mirada; es por ello que muchos de ellos se muestran con la cara baja, no en señal de tristeza sino de guardar recato y santidad ante los curiosos que se acercan a tratar de develar el secreto de la sexualidad que esconde cada uno de estos cuadros.



La intensión final de este fotógrafo es la demostrar que todos los cuerpos son capaces de sentir dolor, amor y entregarse al sexo sin ataduras; finalmente, tanto el hombre como la mujer son capaces de sentir y expresar los mismos sentimientos en mayor o menor medida al ser parte de la misma especie. Quienes se han encargado de apartar la figura masculina de esas características tan humanas y seremos nosotros mismos los únicos capaces de volver a entregársela tan intacta como se la arrebatamos.

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Fuente

Widewalls

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