“Sólo compro la revista por los artículos” es una de las frases que acompañó por años a los consumidores de la Playboy. Y puede ser muy cierto, pero también es una gran mentira. Si bien es cierto que grandes plumas colaboraron en la publicación y que mentes maestras de la escritura inundaron sus páginas con intelecto, pensamiento o ingenio, también es cierto que las fotografías –de desnudos o no– que caracterizan al magazine para caballeros más famoso de todos los tiempos son un deleite visual. Mujeres en seductoras posiciones y mostrando desinhibidamente sus atributos físicos son el atractivo esencial de esas hojas que han excitado durante décadas a al género masculino y toda persona amante del sexo femenino.
En la publicación siempre manejaron fotografías que jugaran con el deseo pornográfico del público. Decir lo contrario sería también una farsa. Sin embargo, hubo una época en que los artistas encargados de plasmar el erotismo de la mujer en Playboy coqueteaban con el arte, el concepto sobre la imagen, el diseño, la incitación a partir de lo oculto y la idea por encima de lo explícito. Desde su primer número en 1953 y sobre todo una línea editorial de enorme creatividad a lo largo de los 60 y 70, la genialidad inventiva de la revista dispuso para sus lectores una serie de imágenes que oscilaban entre la estética de producción con fines artísticos y otra que respondía a los instintos primarios de la humanidad.
Las fotografías dispuestas a continuación son muestra de que el erotismo no se relaciona inquebrantablemente con el desnudo, que la pornografía puede alejarse cautelosamente de lo vulgar y que en la historia de Playboy hay un sinfín de shootings que bien podrían considerarse hoy arte o ingeniosa publicidad, pero seguimos pensando que esta empresa sólo busca la exposición barata.
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Marilyn Monroe fue el primer atractivo del que se valió Playboy para llamar la atención. La promesa de una diosa así en la portada, aún cuando no revelara nada de piel, fue suficiente para iniciar el mito. Esa imagen se ha convertido en ícono de sensualidad y emprendimiento.
Una mirada era más que suficiente para despertar la intriga.
El diseño y la conceptualización completa de un imaginario sexual europeo podían funcionar mejor que una panorámica total de desnudos frontales.
¿Quizás algo al estilo New Yorker? ¿Una intervención entre fotografía y diseño? Absolutamente.
Incitación intelectual con bellezas de la moda era una combinación atrevida que hoy parece inocente a nuestros ojos.
Con Donna Michelle recreando la cabeza de ese famoso conejo, se dio a entender más que nunca que el interés de la revista consistía en muchas más cosas que sólo facilitar material de masturbación para los jóvenes de la época.
Un rostro angelical que acompañará por siempre aquella edición donde Ian Flemming expuso sus letras para la revista.
El juego de elegancia y deseo jet set podía más que cualquier curvilíneo desnudo.
La apuesta por la diversidad comenzaba en los 70 y Darine Stern posaba para los caballeros del mundo, demostrando que la belleza y el erotismo no sólo estaba en las clásicas chicas rubias de la era americana.
Consagrándose en los 90 ya como un referente total de la sensualidad en la mujer, Anna Nicole Smith posó para una de las portadas más sugerentes y bellas de su historia.
En 2009 Marge Simpson recreó aquella mítica sesión de los 70 donde quedó expuesto que más valía una idea de seducción que la fáctica demostración de ésta. Probablemente no una fotografía como tal, pero en definitiva una imagen de poder.
Para el 60 aniversario de la firma, Kate Moss evocó al atuendo clásico del imperio Playboy y logró lo que pocas: una mezcla perfecta entre fashion, clase y seducción.
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Por supuesto que la empresa del pequeño conejo elegante y adicto a las mujeres se ha posicionado entre los lectores por su amplia gama de cuerpos perfectos, pero no debemos olvidar que siempre ha existido detrás un proyecto multifacético de inspiración. Muestra de ello, son estas tomas que revolucionaron no sólo el entretenimiento para hombres, sino la mirada global de la seducción y el erotismo sin necesidad de caer en la clasificación XXX. Si te interesa este tema, puedes revisar “El mundo erótico de Salvador Dalí” para Playboy o El antes y el después de las conejitas de Playboy más icónicas de la historia.
