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Home Arte

Fraude galería Knoedler: 80 millones en falsificaciones y un garaje en Queens

Irinea Funes by Irinea Funes
agosto 8, 2026
in Arte

El fraude de la galería Knoedler es el mayor escándalo de falsificaciones en la historia del mercado del arte estadounidense. Entre 1994 y 2008, M. Knoedler & Co. —fundada en 1846, la galería comercial más antigua de Nueva York, proveedora histórica del Met, el Louvre y la Tate— vendió al menos 40 obras falsas atribuidas a figuras del expresionismo abstracto como Mark Rothko, Jackson Pollock y Willem de Kooning, por un total de 80 millones de dólares, según reportan ARTnews y el Center for Art Law. Las pinturas las fabricaba Pei-Shen Qian, un artista chino, en su garaje del barrio de Queens. La galería cerró en noviembre de 2011. Solo una persona cumplió condena.

El caso importa hoy porque expone cómo el mercado del arte de alto nivel puede fallar en sus controles más básicos: la verificación de procedencia. Y porque varios de los responsables nunca enfrentaron consecuencias penales, mientras que la orden de restitución de 81 millones de dólares contra la principal culpable declarada sigue sin cobrarse en su totalidad, de acuerdo con Artnet News y The Art Newspaper.

La historia detrás

En 1994, el mismo año en que Ann Freedman ascendió a presidenta de Knoedler, apareció Glafira Rosales. Era una dealer desconocida de Long Island que llegaba a la galería con pinturas enrolladas en su Mercedes. Su historia: las obras pertenecían a un coleccionista anónimo —apodado internamente “Mr. X”— que quería vender en silencio. Para darles historia, Rosales y su cómplice José Carlos Bergantiños Díaz construyeron una proveniencia que apuntaba a David Herbert, un dealer y fotógrafo real que había trabajado con Knoedler en los años cincuenta y murió en 1995. Un hombre real, pero muerto: imposible de interrogar.

Quien pintaba las obras era Qian, artista que había estudiado en la Art Students League de Nueva York y trabajado como vendedor ambulante en Canal Street. Según CBS News y el programa 60 Minutes, el FBI estimó que Qian recibió al menos 65,000 dólares por todo el esquema, una fracción mínima de lo que Knoedler cobraba por cada pieza. Para envejecer las telas, los falsificadores las sometían a ciclos de calor y frío.

El fraude se desmoronó cuando el historiador de arte Jack Flam, contratado por un coleccionista que sospechaba de su supuesto Pollock, encargó análisis forenses con microscopía Raman confocal. Los resultados fueron definitivos: las obras contenían Pigment Red 170, un colorante que no estuvo disponible comercialmente hasta décadas después de la muerte de Pollock en 1956, según documenta HORIBA Scientific. Flam llevó la evidencia al FBI. En 2009, la galería recibió una citación del gran jurado; Freedman renunció ese mismo año. Knoedler cerró definitivamente en noviembre de 2011, días antes de que los detalles del escándalo se filtraran a la prensa, tras 165 años de operación.

Rosales se declaró culpable el 16 de septiembre de 2013 de cargos de conspiración, fraude electrónico y lavado de dinero. El 31 de enero de 2017 fue sentenciada a tiempo cumplido —tres meses que ya había purgado—, nueve meses de arresto domiciliario y tres años de libertad supervisada. En julio de 2017, un juez federal le ordenó pagar 81 millones de dólares en restitución, según Artnet News y The Art Newspaper. Qian fue imputado pero huyó a China antes de ser detenido. Los hermanos Bergantiños Díaz fueron detenidos en España, pero un juez rechazó su extradición a Estados Unidos. Ann Freedman nunca enfrentó cargos penales.

Qué estás viendo

  • La firma mal escrita: al menos una falsificación de “Pollock” llegó a Knoedler con la \’c\’ final del apellido omitida —”Pollok”— y aun así fue vendida. Un error que cualquier autenticación mínima habría detectado.
  • El pigmento anacrónico: el Pigment Red 170 detectado en las obras mediante microscopía Raman no estuvo disponible comercialmente hasta los años sesenta o setenta, cuando Pollock ya llevaba muerto una década. Ese solo dato fue suficiente para el FBI.
  • La proveniencia circular: todas las obras apuntaban al mismo David Herbert, hombre real pero fallecido en 1995, cuya supuesta colección nunca pudo verificarse ni desmentirse en vida. La privacidad del coleccionista, norma habitual en el mercado del arte, se convirtió en escudo.
  • El precio por debajo del mercado: las obras se vendían a precios notablemente inferiores a su valor teórico. En vez de levantar sospechas, eso atraía compradores que creían estar haciendo el negocio de su vida.
  • Las ventanas tapadas en Queens: los vecinos de Qian notaron que siempre mantenía las ventanas cubiertas y que autos de lujo llegaban a recoger pinturas, no a entregarlas. El taller de producción estaba a pocos kilómetros de las salas donde se vendían las obras por millones.

Qué significa cada elemento

El dispositivo del “coleccionista anónimo” no fue una invención de Rosales: es una figura que existe y tiene legitimidad en el mercado del arte. Los compradores adinerados suelen pedir discreción. Que Knoedler aceptara esa condición sin exigir documentación verificable revela, según el análisis del Center for Art Law, una falla sistémica en la debida diligencia, no solo un engaño aislado.

La elección del expresionismo abstracto como blanco tampoco fue casual. Las obras de Rothko, Pollock o De Kooning de los años cuarenta y cincuenta operan en un mercado de autenticación fragmentado: los artistas están muertos, sus fundaciones son cautelosas al emitir opiniones y los catálogos razonados —los registros oficiales de obra— están incompletos. Eso hace la detección más difícil y la falsificación más rentable. Esta lectura la sostienen tanto ARTnews en su reportaje “The Big Fake” (2016) como el documental Made You Look (2020, dir. Barry Avrich).

Lo que se repite y no es cierto

Mito: Ann Freedman fue condenada penalmente. Freedman nunca fue imputada ni condenada en sede penal. Mantuvo siempre que fue víctima del engaño de Rosales y que realizó la debida diligencia. Sí enfrentó demandas civiles que se resolvieron en acuerdos extrajudiciales. Fuentes: Artnet News (2017), The Art Newspaper (2017).

Mito: Pei-Shen Qian fue a prisión. Qian fue imputado, pero huyó a China antes de ser detenido. Declaró públicamente que nunca pretendió que sus pinturas pasaran por originales. Fuente: CBS News / 60 Minutes; Artnet News.

Mito: expertos independientes autenticaron las obras. En el juicio civil De Sole v. Knoedler, varios de los “expertos” citados por Freedman como avales —incluido el hijo de Rothko— declararon que nunca habían dado esa autenticación, desmintiendo la documentación presentada por la galería. Fuente: ARTnews “The Big Fake” (2016).

Dónde verla

Las falsificaciones de Knoedler no están en ningún museo. Fueron confiscadas, devueltas a sus compradores o destruidas. Si alguna permanece en colecciones privadas, sus propietarios no lo han revelado públicamente —y esa posibilidad no está descartada.

El caso está documentado en el documental Made You Look: A True Story About Fake Art (2020, disponible en Netflix, dirigido por Barry Avrich) y en el libro The Devil Wears Rothko (Barry Avrich, 2025). Son los dos recursos más completos y accesibles para quien quiera seguir el hilo.

Preguntas rápidas

¿Cuánto dinero se recuperó para las víctimas?

Un juez federal ordenó a Rosales pagar 81 millones de dólares en restitución en julio de 2017, según Artnet News. El monto efectivamente cobrado hasta la fecha no está confirmado en las fuentes disponibles.

¿Cómo detectaron que eran falsas si parecían auténticas?

El análisis de microscopía Raman confocal detectó Pigment Red 170 en las pinturas, un pigmento que no existía en el mercado cuando supuestamente fueron creadas. La química delató lo que el ojo no pudo.

¿Sigue abierto el caso?

Qian permanece en China sin haber cumplido condena y los hermanos Bergantiños Díaz siguen en España sin extraditar, según la información disponible hasta el cierre de esta investigación. El caso tiene frentes sin resolver.

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Referencias

  • The Big Fake: Behind the Scenes of Knoedler Gallery’s Downfall
  • Glafira Rosales, Who Sold Fakes to Knoedler, Avoids More Jail Time in Fraud Case
  • No further jail time for Glafira Rosales for her role in $80m Knoedler forgery scandal – The Art Newspaper – I
  • Glafira Rosales Ordered to Pay $81 Million to Victims of the Knoedler Art-Fraud Scheme | artnet News
  • Made You Look – a true crime doc that should terrify art collectors – Apollo Magazine

Imagen: Vía Wikipedia (Mark Rothko).

Tags: arte

Irinea Funes

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