La historia de las Torres de Satélite arranca en 1957, cuando el escultor alemán-mexicano Mathias Goeritz y el arquitecto jalisciense Luis Barragán diseñaron cinco prismas triangulares de hormigón armado para marcar la entrada al fraccionamiento Ciudad Satélite, en Naucalpan de Juárez, Estado de México. Se inauguraron en marzo de 1958. Están en la glorieta del Periférico Norte (Boulevard Manuel Ávila Camacho) esquina con Circuito Fundadores, y se pueden ver sin costo ni horario desde la calle, aunque acercarse a pie implica cruzar avenidas de alto tráfico.
No son decoración de carretera ni un accidente del paisaje urbano: figuran en antologías del minimalismo internacional, su archivo documental está resguardado en el Cenart y aparecen en la filmografía de Alejandro Jodorowsky. Entender qué son —y qué no son— importa porque sobre ellas circulan varios datos equivocados que se repiten sin revisión.
La historia detrás
En 1954 el arquitecto Mario Pani comenzó a planificar Ciudad Satélite, un desarrollo pensado para descongestionar el entonces Distrito Federal. Pani encargó a Barragán el diseño de la entrada monumental; Barragán invitó a Goeritz, con quien ya había colaborado antes. Según el testimonio de Ida Rodríguez Prampolini, viuda de Goeritz, Barragán llevó a Mathias a ver el terreno en 1956 y le dio apenas cinco días para preparar una maqueta antes de que los inversionistas Miguel Alemán y Luis Aguilar fueran a verla.
El pintor Jesús “Chucho” Reyes Ferreira participó como árbitro creativo. Según una versión recogida por el investigador Fernando González Gortázar, Reyes retocó con gouache una fotografía de los rascacielos de Manhattan en una revista Life en español y les preguntó a sus amigos: “¿Por qué no hacen algo así?”. Tanto Goeritz como Barragán declararon como inspiraciones las torres medievales de San Gimignano, en la Toscana, y el perfil de Manhattan. El encargo original, sin embargo, era una fuente: evolucionó hacia torres verticales para que pudieran verse desde la autopista a gran distancia.
La disputa por la autoría estalló en 1968, cuando varias publicaciones marginaron el papel de Barragán. El arquitecto redactó un documento detallando su contribución. La enemistad duró décadas. En agosto de 1987, a petición del arquitecto Ignacio Díaz Morales, ambos firmaron un documento reconociendo la autoría compartida. Barragán murió el 22 de noviembre de 1988; Goeritz el 4 de agosto de 1990, antes de poder dejar instrucciones escritas sobre los colores definitivos de la restauración que él mismo había iniciado.
Qué estás viendo
- Las estrías horizontales en la superficie del concreto no son decorativas: son la huella del encofrado de madera usado para colar las estructuras, la misma técnica de las chimeneas industriales. Visualmente alargan las torres.
- Las torres son huecas y no tienen techo. Desde el interior se puede ver el cielo. Esa cavidad vacía era parte del concepto de “arquitectura emocional”, no un ahorro de material.
- La sección triangular de cada prisma hace que la percepción del conjunto cambie radicalmente según el ángulo y la velocidad desde la que se miran: desde el coche en movimiento, las torres parecen abrirse y cerrarse entre sí.
- La glorieta está en una loma ligeramente inclinada de forma oval, rodeada de tráfico. Esa condición de “isla sitiada por coches” era parte del concepto urbano original, que nunca se completó: el club y el edificio de remate visual que Barragán planeó como telón de fondo jamás se construyeron.
- Los colores actuales —blanco, amarillo, azul, rojo y un tono ocre/naranja— no son los originales ni los que Goeritz eligió para la restauración de 1989: el INBAL los definió después de su muerte, sin documento escrito que los respaldara.
Qué significa cada elemento
Según la Fundación Barragán, el encargo era crear “un poderoso punto de referencia visual” para la campaña promocional del fraccionamiento: las torres nacieron como publicidad monumental, no como arte público en el sentido cívico tradicional. Eso no las hace menores; las hace más honestas sobre su origen.
Goeritz las inscribía dentro de su concepto de arquitectura emocional: estructuras cuya única función es mover espiritualmente al espectador. Como él mismo escribía —según el INBAL en boletín de prensa— “sólo recibiendo de la arquitectura emociones, el hombre puede volver a considerarla un arte”.
Los tres colores primarios (rojo, azul, amarillo) más el blanco remiten a la abstracción geométrica de la vanguardia europea —Mondrian, De Stijl— trasladada a escala urbana. La verticalidad como tema recurrente es señalada por el análisis de Scielo/UNAM: tanto Goeritz como Barragán convergían en ese interés antes del proyecto; en Barragán puede rastrearse desde su casa de Tacubaya de 1947–48.

Lo que se repite y no es cierto
Mito: son Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO. No lo son. Es una candidatura impulsada por vecinos y autoridades de Naucalpan. Los sitios que lo mencionan lo formulan como propuesta o aspiración, no como hecho consumado. La lista oficial de la UNESCO no las incluye.
Mito: los colores siempre han sido los mismos. Han cambiado al menos tres veces. Originalmente blanco, amarillo y ocre. En 1968, para los Juegos Olímpicos de México, Goeritz ordenó pintarlas de naranja. En 1989 se adoptó la paleta actual, pero Goeritz murió en 1990 sin dejar instrucciones escritas; el INBA, bajo la dirección de Ramón Vargas Salguero, autorizó la gama definitiva. Fuentes: INBAL, WikiArquitectura, Fundación Barragán.
Mito: Barragán es el único o principal autor. La autoría es compartida. En agosto de 1987 ambos firmaron un documento reconociéndolo así. El INBAL en sus comunicados institucionales atribuye el diseño a Goeritz en colaboración con Barragán. Fuentes: INBAL, La Jornada (24/06/2010), México Desconocido.
Mito: el proyecto original eran torres verticales. El encargo original era una fuente. Evolucionó hacia torres para que fueran visibles desde la autopista. Fuente: Fundación Barragán.
Mito: iban a medir 200 metros pero se recortaron por presupuesto. Esta versión fue desmentida por un colaborador directo de Goeritz. No existe documento que respalde esa altura proyectada. Fuente: WikiArquitectura.
Dónde verlas
Las Torres de Satélite están en la glorieta del Periférico Norte (Boulevard Manuel Ávila Camacho) esquina con Circuito Fundadores, Ciudad Satélite, Naucalpan de Juárez, Estado de México. Son plaza pública, acceso libre las 24 horas, sin boleto. Se ven claramente desde el coche al circular por el Periférico. Para acercarse a pie hay que cruzar avenidas de alto tráfico; el municipio tiene pendiente construir un puente peatonal. No hay sala, no hay guía, no hay horario.
El fondo documental de Mathias Goeritz —incluyendo registros del proyecto— fue donado por él mismo al pueblo de México en 1986 y hoy lo resguarda el Cenidiap (Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de las Artes Plásticas) en el Cenart, Ciudad de México.
Preguntas rápidas
¿Cuántas torres son y cuánto miden?
Son cinco prismas triangulares de hormigón armado. Las fuentes institucionales dan rangos de altura: entre aproximadamente 37 y 57 metros según la Fundación Barragán; el INBAL menciona 36 y 58 metros como extremos. Las alturas exactas torre por torre no tienen respaldo documental único y consistente.
¿Quién diseñó las Torres de Satélite, Goeritz o Barragán?
Ambos. La autoría es compartida y fue reconocida por los dos autores en un documento firmado en agosto de 1987. El color tuvo además la participación del pintor Jesús Reyes Ferreira.
¿Se pueden entrar a las Torres de Satélite?
Las torres son huecas, pero no están habilitadas para el público en su interior. Se pueden ver desde el exterior en la glorieta, que es de acceso libre.
Ficha técnica
- Autor: Mathias Goeritz y Luis Barragán (con colaboración de Jesús Reyes Ferreira en color)
- Año: 1957 (diseño) – marzo de 1958 (inauguración)
- Técnica: Cinco prismas triangulares de hormigón armado policromado, huecos y sin techo
- Medidas: Alturas entre aproximadamente 37 y 57 metros (la Fundación Barragán registra entre 37 y 57 m; Wikipedia consigna 30–52 m; el INBAL menciona 36 y 58 m como extremos)
- Movimiento: Arquitectura emocional / Escultura urbana abstracta
- Dónde está: Glorieta del Periférico Norte (Boulevard Manuel Ávila Camacho) esquina Circuito Fundadores, Ciudad Satélite, Naucalpan de Juárez, Estado de México. Administración: Municipio de Naucalpan
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Referencias
- MATHIAS GOERITZ, VANGUARDISTA QUE TRANSFORMÓ LA ARQUITECTURA URBANA | Prensa INBA – Instituto Nacional de Bell
- Mathias Goeritz, vanguardista que transformó la arquitectura urbana | Prensa INBA – Instituto Nacional de Bell
- SE CONMEMORA EL 110° ANIVERSARIO DEL NATALICIO DEL ARQUITECTO MATHIAS GOERITZ | Prensa INBA – Instituto Nacion
- Estudian en el Cenidiap el vasto legado de Mathias Goeritz como creador y promotor cultural | Prensa INBA – In
- Mathias Goeritz
Imagen: Antonio Pelaez y Mathias Goeritz Mex DF 1960, Foto de la familia del usuario — Wikimedia Commons · CC0.

