El retrato de Adele Bloch-Bauer I es una pintura de Gustav Klimt terminada en 1907, realizada con óleo, oro y plata sobre tela, y mide 140 × 140 cm. La encargó Ferdinand Bloch-Bauer, industrial azucarero vienés, para retratar a su esposa. Hoy cuelga de forma permanente en la Neue Galerie New York, en Manhattan, después de uno de los casos de restitución de arte más sonados del siglo XX.
La historia de esta obra no termina en 1907. Pasa por una confiscación nazi, décadas de silencio institucional, un juicio que llegó al máximo tribunal de Estados Unidos y una venta que en 2006 rompió el récord mundial de precio para una obra en subasta. Entender qué pasó con este cuadro es entender cómo el arte puede convertirse en instrumento de borramiento histórico, y también en su contrario.
La historia detrás
Ferdinand Bloch-Bauer encargó el retrato en 1903, originalmente como regalo de aniversario para los padres de Adele. Klimt tardó cuatro años en terminarlo —más que en cualquier otra obra suya— y realizó más de cien bocetos preparatorios. En diciembre de 1903 viajó a Rávena, donde los mosaicos del siglo VI en la Basílica de San Vitale lo marcaron de forma decisiva e influyeron directamente en el fondo dorado del cuadro.
Adele Bloch-Bauer murió el 24 de enero de 1925 de meningitis, a los 43 años. En su testamento expresó el deseo de que los Klimt de la familia fueran donados a la Galería Austriaca de Viena, pero las obras eran legalmente propiedad de Ferdinand, quien nunca formalizó esa donación. En 1938, tras el Anschluss —la anexión de Austria por la Alemania nazi—, los nazis confiscaron la colección. El retrato fue exhibido en el Belvedere bajo el título «Dama de oro», suprimiendo deliberadamente el apellido judío de la retratada. Ferdinand huyó a Suiza, donde murió en 1945.
Durante décadas, Austria mantuvo la obra argumentando que Adele la había donado voluntariamente. Eso cambió en 1998, cuando el periodista Hubertus Czernin publicó documentos que probaban que el cuadro había llegado al museo con una carta firmada «Heil Hitler». Ese mismo año Austria aprobó una Ley de Restitución. La sobrina-nieta de Adele, Maria Altmann, contrató al abogado Randol Schoenberg y demandó a la República de Austria. El caso —Republic of Austria v. Altmann— llegó al Tribunal Supremo de Estados Unidos en 2004, que falló permitiendo a Altmann demandar a Austria en tribunales estadounidenses. El 15 de enero de 2006, un panel arbitral austriaco ordenó la restitución de cinco obras de Klimt a los herederos. Ese mismo año, Ronald S. Lauder adquirió el retrato por un precio reportado de 135 millones de dólares para la Neue Galerie de Nueva York.
Qué estás viendo
- Las manos de Adele: los dedos están entrelazados con la articulación del dedo medio izquierdo ligeramente deformada. Varios historiadores sugieren que Klimt registró fielmente una anomalía física real de la modelo, no un descuido compositivo.
- La textura en relieve: Klimt aplicó motivos decorativos en bajorrelieve usando gesso antes de añadir el pan de oro. La superficie tiene una dimensión táctil que las reproducciones no transmiten y que solo se percibe frente al original.
- La ambigüedad postural: no queda claro si Adele está de pie o sentada en un sillón cubierto de espirales. La composición disuelve intencionalmente la frontera entre figura y fondo, haciendo que el cuerpo parezca emerger del ornamento.
- Los ojos: ligeramente asimétricos, con una mirada que varios críticos han descrito como «ausente» o «interior», en contraste directo con la opulencia que la rodea.
- El fondo: triángulos, espirales y motivos que remiten al ojo de Horus conviven con referencias directas a los mosaicos de la emperatriz Teodora en Rávena. No es un fondo decorativo genérico: es un programa visual construido.
Qué significa cada elemento
El oro del fondo tiene una fuente documentada: según la Neue Galerie, Klimt describió los mosaicos de la Basílica de San Vitale en Rávena como de «esplendor sin precedentes» tras visitarlos en 1903. La referencia no es una lectura retroactiva de críticos; es parte del proceso de trabajo del propio artista.
El collar que ciñe el cuello de Adele ha sido interpretado por algunos críticos —recogido por Daily Art Magazine— como un elemento que «decapita» visualmente a la figura, en paralelo con la Judith I (1901), donde Klimt también usó a Adele como modelo para la heroína bíblica. Esta lectura es una interpretación crítica, no un dato confirmado por el artista.
Los motivos egipcios del fondo —incluyendo referencias al ojo de Horus— han sido señalados por varios analistas como parte de la fascinación de Klimt por civilizaciones no occidentales, aunque la jerarquía exacta de esas influencias sigue siendo objeto de debate académico.
La disolución entre vestido, sillón y fondo —donde resulta difícil saber dónde termina Adele y dónde empieza el ornamento— es una estrategia visual propia del Simbolismo vienés: la identidad individual absorbida por el universo decorativo que la rodea.
Lo que se repite y no es cierto
Mito: Adele donó el cuadro a la Galería Austriaca en su testamento, por lo que Austria tenía derecho legítimo sobre él. El panel arbitral austriaco determinó en su resolución del 15 de enero de 2006 que el testamento de Adele expresaba solo un deseo no vinculante de que Ferdinand donara las obras. Las pinturas eran legalmente propiedad de Ferdinand, quien nunca formalizó ninguna donación. Además, los documentos publicados por Hubertus Czernin en 1998 probaron que la obra llegó al museo con una carta firmada «Heil Hitler». Fuentes: The Art Newspaper (01/02/2006) y la resolución del panel arbitral austriaco.
Mito: «Dama de oro» o «Mujer de oro» es un apodo poético que siempre acompañó a la obra. Ese nombre fue impuesto por los nazis al confiscar el cuadro en 1938 para borrar el apellido judío Bloch-Bauer del título. El nombre original siempre fue Retrato de Adele Bloch-Bauer I. Fuentes: Neue Galerie New York y registros históricos documentados.
Mito: Fue Adele quien encargó su propio retrato. El encargo lo hizo Ferdinand Bloch-Bauer, el esposo, originalmente como regalo de aniversario para los padres de Adele. Así lo confirman la Neue Galerie y múltiples fuentes documentales.
Dónde verla
El Retrato de Adele Bloch-Bauer I forma parte de la colección permanente de la Neue Galerie New York, ubicada en 1048 Fifth Avenue, Manhattan. La Neue Galerie lo describe como la pieza central de su colección. Se recomienda verificar horarios y disponibilidad antes de visitar, ya que los museos pueden ajustar sus salas sin previo aviso.
Preguntas rápidas
¿Klimt y Adele Bloch-Bauer tuvieron una relación romántica?
Los rumores circulan desde hace décadas, pero no existe documentación primaria que lo confirme ni lo descarte de forma definitiva. Es un dato sin resolver.
¿Cuánto costó el cuadro cuando fue recuperado?
Ronald S. Lauder adquirió la obra en 2006 por un precio reportado de 135 millones de dólares, según medios como The Art Newspaper y Fox News. La Neue Galerie no ha emitido un comunicado oficial confirmando la cifra exacta.
¿Hay un segundo retrato de Adele Bloch-Bauer?
Sí. El Retrato de Adele Bloch-Bauer II (1912) también fue confiscado por los nazis, restituido a los herederos en 2006 y vendido ese mismo año en Christie’s.
Ficha técnica
- Autor: Gustav Klimt (1862–1918)
- Año: 1907 (trabajo iniciado en 1903)
- Técnica: Óleo, oro y plata sobre tela
- Medidas: 140 × 140 cm (55⅛ × 55⅛ in)
- Movimiento: Simbolismo / Secesión vienesa / Período dorado de Klimt
- Dónde está: Neue Galerie New York, Nueva York
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Referencias
- Gustav Klimt’s Adele Bloch-Bauer II | MoMA
- Gustav Klimt’s “Portrait of Adele Bloch-Bauer I – Google Arts Culture
- Portrait of Adele Bloch-Bauer I
- Austria must return five Nazi-looted Klimt paintings to the heirs of the Jewish collector Ferdinand Bloch-Baue
Imagen: Vía Wikipedia (Retrato de Adele Bloch-Bauer I).

