Si Adam Driver también era tu actor favorito, déjame decirte que eso está a nada de cambiar.
Por mucho que nos encante su actuación y las películas en las que ha salido, su comportamiento agresivo es algo que ya no podemos dejar de ignorar. Sobre todo ahora que salió Famesick, el memoir de Lena Dunham, quien confesó todas las actitudes violentas que Driver tuvo con ella. Y no, no fue la única.
Para entender por qué estamos hablando de esto ahora, hay que hablar de quién lo dijo y desde dónde. Lena Dunham no es cualquier persona, es la creadora, guionista, directora y protagonista de Girls, una de las series más influyentes de los 2010. Y justo en Famesick, decidió contar lo que pasaba detrás de cámaras… incluyendo su horrible experiencia con Adam Driver.
El terrible comportamiento de Adam Driver con sus compañeras de set
En el libro, Dunham describe a Driver como alguien con una actitud “feral”, o sea, medio salvaje, con cambios de humor fuertes y comportamientos que empezaban a parecer violentos. Uno de los momentos más fuertes que relata es durante un ensayo en la primera temporada, ella se quedó en blanco en medio de una escena y, en lugar de ayudarla, él le gritó de una manera demasiado violenta y lanzó una silla contra la pared justo al lado de ella.

También cuenta que en otra ocasión le gritó en la cara, y que incluso llegó a golpear una pared en su tráiler porque no le gustó su corte de pelo.
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Pero lo más incómodo es lo que pasó en su primera escena de sexo juntos, según lo que cuenta Dunham, lo que estaba coreografiado se salió completamente de control y él empezó a moverla con fuerza, prácticamente zarandeándola de un lado a otro. Ella se quedó en shock, pero en ese momento no lo cuestionó porque, como ella misma dice, tenía normalizados ese tipo de comportamientos.
Dunham admitió que, en sus 20’s, pensaba que esa intensidad violenta era parte de “los grandes actores masculinos”, y que ni siquiera se le ocurrió poner un límite, aunque ella era literalmente su jefa en el set. O sea, no solo habla de Adam Driver, también deja ver cómo la industria normaliza este tipo de dinámicas.
Pero Lena no fue la única.

Años antes, la actriz portuguesa Lídia Franco también habló públicamente sobre su experiencia con Adam Driver durante el rodaje de The Man Who Killed Don Quixote. En ese momento lo describió como un “gran actor pero una persona terrible” y dijo que tuvo interacciones físicas incómodas con él en escena, donde la intensidad con la que actuaba terminaba afectándola físicamente.
Después aclaró que no lo consideraba una agresión intencional, sino más bien una forma de actuar demasiado brusca que la incomodaba y que, incluso cuando ella pidió que se detuviera, no cambió. O sea, aunque cambiaron la historia, el patrón sigue siendo el mismo, alguien que lleva su “método” a un punto donde los demás ya no están cómodos.
También hay comentarios sueltos, rumores y momentos públicos donde se le ha visto responder de forma cortante o grosera. Aun así, el hecho de que ahora salga todo junto, y desde una fuente directa como Dunham, cambia completamente la conversación sobre Adam Driver.
A muchos se nos cayó el ídolo que era Adam Driver. Porque ya no estamos en un momento donde el talento justifica todo, y mucho menos cuando ese “todo” incluye gritos, intimidación y actitudes que claramente incomodan a otras personas en el set.

