En esta cuenta amamos el true crime y estamos emocionados por el regreso de Monsters en Netflix, esta vez con la historia real de Ed Gein: uno de los asesinos más perturbadores de Estados Unidos que inspiró historias como la de La Masacre de Texas. Pero hay un efecto psicológico que ocurre cuando vemos la serie y no nos damos cuenta.
La nueva entrega de Monstruo: La historia de Ed Gein revive los crímenes del llamado “carnicero de Plainfield”, un hombre que, en la década de 1950, fue arrestado tras descubrirse que robaba cuerpos del cementerio y fabricaba objetos con restos humanos. Su caso le puso la piel chinita a todo el país y se convirtió en una especie de mito cultural: el hombre que llevó el horror cotidiano a los hogares estadounidenses.
Netflix retoma esa historia con su sello característico: estética impecable, narrativa envolvente y escenas tan crudas que parecen imposibles de olvidar. Pero aunque la serie se basa en hechos reales, también exagera, dramatiza y ficcionaliza muchos aspectos para causar impacto emocional en el espectador. Y ahí es donde empieza el problema.
Los efectos psicológicos que causa Ed Gein y las historias de true crime
Ver series como la de Ed Gein puede tener un impacto directo en tu percepción de la realidad y la seguridad, incluso sin que lo notes. Nuestro cerebro no distingue del todo entre lo que ve en pantalla y lo que vive, así que mientras más real y violento se presenta algo, más activa se vuelve la sensación de peligro.
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Algunos de los efectos más comunes son:
- Sensación de inseguridad: ver crímenes tan violentos puede hacerte sentir que el mundo es más peligroso de lo que realmente es.
- Distorsión de la realidad: al consumir historias basadas en hechos reales, puedes creer que este tipo de asesinos son más comunes o cercanos de lo que parecen.
- Ansiedad y paranoia: incluso sin darte cuenta, puedes empezar a tener miedo de dormir sola, caminar de noche o confiar en extraños.
El true crime no solo entretiene, también moldea nuestra forma de percibir el entorno, sobre todo cuando se presenta con tanto realismo y emoción.
Lo que pasa con Ed Gein no es exclusivo de esta serie. En los últimos años, el true crime se ha vuelto una obsesión colectiva porque todos queremos entender la mente del asesino, descifrar sus motivos o sentir que podríamos haber resuelto el caso. Pero en ese proceso, normalizamos la violencia y convertimos tragedias reales en entretenimiento.

Esa mezcla de morbo, curiosidad y empatía genera una respuesta emocional intensa —como si nuestro cerebro sintiera placer y miedo al mismo tiempo—, y por eso seguimos viendo una historia tras otra.
No se trata de dejar de la serie de Ed Gein, sino de verla con conciencia.
- Antes de poner una serie, recuerda que detrás hay víctimas reales.
- Evita consumir true crime antes de dormir o cuando te sientas ansiosa.
- Intercala este tipo de contenido con series más ligeras o positivas.
- Y sobre todo, no te castigues por sentir fascinación: esa mezcla de curiosidad y miedo es parte de la naturaleza humana.
Y aunque ver true crime nos ayuda a entender el mal, también vale la pena recordar que el verdadero reto está en no dejar que vivan en nuestra cabeza.
