El caso de Junior Dutra, influencer y estilista brasileño de 31 años, es justo ese recordatorio que nadie quería escuchar, murió el pasado 3 de octubre por complicaciones derivadas del procedimiento estético conocido como “foxy eyes”, esa cirugía que promete una mirada felina, al estilo Bella Hadid o Kendall Jenner.
En redes, todo parece perfecto, rostros sin líneas, cuerpos simétricos, piel de filtro. Pero lo que pocas veces se ve es lo que pasa detrás de esas imágenes: el dolor, las complicaciones o las consecuencias de intentar alcanzar un estándar imposible.
La historia de Junior Dutra, otro influencer que muere tras someterse a una cirugía estética
Lo que empezó como una búsqueda de belleza terminó en una pesadilla médica. En marzo, Junior se sometió al procedimiento, y desde entonces comenzó a notar signos de infección: su rostro se inflamó, aparecieron moretones y el dolor no cesaba. En entrevistas que dio poco antes de morir, hablaba de cómo estaba siendo monitoreado por dermatólogos y cómo su salud se deterioraba cada día más.

Aun así, mantuvo la esperanza de recuperarse, pero en octubre, tras varios meses de lucha, su cuerpo no resistió más. Sufrió complicaciones respiratorias y fue internado de urgencia en un hospital público de São Paulo, donde falleció.
Lo más impactante es que Junior había denunciado al cirujano que lo operó, el doctor Fernando Garbi, por presunto ejercicio ilegal de la medicina, fraude y lesiones graves. Su equipo legal negó toda responsabilidad, pero el caso ya encendió el debate sobre la falta de regulación en los procedimientos estéticos en Brasil (y, realmente, en todo el mundo).
¿Cuál fue el procedimiento al que se sometió antes de morir?
Se trata del “foxy eyes” que se hizo viral en TikTok e Instagram. Miles de videos mostraban resultados “mágicos” luego de someterse a este procedimiento: ojos más rasgados, piel estirada y cero marcas visibles. Pero detrás de esas imágenes rápidas, hay un proceso delicado, este retoque busca levantar las comisuras de los ojos para dar una mirada más alargada y juvenil. Puede hacerse con hilos tensores, inyecciones de ácido hialurónico o incluso cirugías mínimamente invasivas.

Suena fácil, pero cualquier error puede tener consecuencias serias: infecciones, asimetría facial, daños en los nervios o incluso pérdida de movilidad ocular. Y no, no todos los lugares que ofrecen estos servicios están regulados, de hecho, muchos funcionan sin licencia médica o con materiales de baja calidad, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves.
La doctora Ximena Ríos, especialista en medicina estética, ha advertido que el problema no es solo la cirugía en sí, sino la presión social por “arreglar” el rostro para encajar en una tendencia. “La gente olvida que no todos los cuerpos reaccionan igual. Hay quienes pagan con su salud por seguir una moda”, explica.
La muerte de Junior Dutra no solo provocó tristeza en sus seguidores, también abrió una conversación incómoda pero necesaria: ¿hasta qué punto las redes sociales están normalizando los procedimientos estéticos como si fueran una extensión del maquillaje? Cada vez es más común ver a influencers promocionando “retoques” sin mencionar riesgos reales o sin aclarar si fueron atendidos por cirujanos certificados, cosa que es bastante peligrosa.
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