Al perder a ese amor que pensamos que era el ‘indicado’, nos da miedo volver a abrir el corazón, amar de nuevo y que nos amen… nos da miedo entregar el alma entera y nos la regresen hecha pedacitos.
Y es normal. Sin embargo, somos libres de amar tantas veces queramos porque no sólo tendremos a un amor de nuestra vida, tendremos a los que amemos y dejemos que nos amen.
Las segundas oportunidades en el amor son un abrazo al corazón
Las segundas, las terceras o las décimas oportunidades siempre serán un abrazo cálido al corazón… porque son oportunidades para el amor y nunca deberíamos negarnos a éstas. Nunca.
El amor nos hace sentir calma y nos llena de paz; nos revuelve las emociones y, al mismo tiempo, nos da luz y una pizca de dulzura, como si nos pusiera un sobre extra de azúcar a nuestra taza de café.

El amor no nos completa, nos complementa. El amor nos abraza y nos acompaña, simplemente por eso amemos cuantas veces queramos. Todas las oportunidades que se nos presenten y los tantos amores que nos amen.
A veces nos sentimos tan lastimadas que nos da terror no recuperarnos nunca, no sanar y que las lágrimas no dejen de correr por nuestras mejillas. Pero hasta eso termina y, después, empezamos de nuevo.
Está bien amar de nuevo porque no todo los amores duelen y nos enseña que, cuando pensamos que no podemos más con el corazón roto, nos queda un aliento extra para continuar, sanar y volver a empezar.
Amemos cuantos abrazos tengamos… segundas oportunidades, terceras o cuartas; amemos todas las veces que queramos.

