Quienes han experimentado una crisis de ansiedad saben de qué hablo: qué pánico da perdernos para siempre, qué horrible el miedo de cansar a quienes nos rodean.
Hace unas horas vimos Bárbara Torres tener un quiebre emocional en La Casa de los Famosos. La mujer tuvo una discusión con su compañero Sergio Mayer y terminó en una crisis que afortunadamente fue contenida por especialistas.
Quienes hemos pasado por eso la entendemos. Eres un vaso desbordado por todos los sentimientos negativos y los pensamientos más oscuros del mundo: tristeza, rabia, pesimismo, miedo, angustia, descontrol, vergüenza, soledad. Todos los demonios están ahí y tú te sientes sin nadie, sientes que no puedes con tanto.
No puedes respirar, no puedes pensar con claridad, no puedes existir. El llanto lo empeora todo, sientes cómo el corazón se sale del pecho, sientes que te vas desmayar, sientes que te vas a morir, sientes todo.
Solo queda respirar, pero es muy difícil. Muy.
Cuando pasas por una crisis de ansiedad, respirar es un reto, es como si tuvieras que hacerlo dentro de una bolsa de plástico, como si tu cabeza estuviera envuelta en plástico muy apretado. Falta aire, hace calor, todo aprieta, todo pica, hay mucho ruido, hay mucha luz, hay mucho de todo, y encima el llanto.
El puto llanto. Otra cosa que sientes que está fuera de control.
¿Por qué siento que no puedo parar de llorar? ¿Qué me pasa? ¿Por qué me pongo así? ¿Me estoy volviendo loco? ¿Me voy a morir? ¿Por qué me siento así? ¿Se puede vivir así? ¿Y si no puedo? ¿Y si no pasa? ¿Y si nunca pasa? ¿Y si me quedo así para siempre? ¿Y si pierdo la razón? ¿Y si estoy peor de lo que pensaba? ¿Y si me vuelvo loco para siempre? Esos “y si” infinitos que también roban aire y paz.
Y es que, como podrán darse cuenta, en el centro de todo esto está ese profundo miedo a perder la razón y, en consecuencia, a quienes te rodean.
La culpa y el miedo a que ya no te quieran
Cuando estas crisis notas cómo las personas a tu alrededor se angustian, te miran distinto, no saben qué hacer. No es su culpa, ni tuya, pero eso puede empeorarlo todo.
“No quiero desesperarlos”, “no quiero angustiarlos”, “no quiero que me dejen”, “no quiero asustarlos”, “no quiero que crean que estoy locx”, “no quiero que se alejen”, “no quiero cansarlos”.
Las personas que vivimos con ansiedad tenemos que lidiar también con el pánico a perder a quienes nos rodean. El temor a que no lo entiendan y se vayan. Es brutal.
Ayuda hablarlo con quienes te rodean, tejer una red sólida que te atrape y confiar, confiar en que te van cachar cuanto sientes que estás cayendo por ese precipicio llamado ansiedad.
Puede pasar que te encuentres con personas que no lo entiendan, pero créeme que tiene que ver más con ellos que contigo. Y eso no los convierte en villanos, simplemente no tienen las herramientas, no quieren o no pueden. Ayuda a enfocarse en lo que hay, en lo que sí tienes: en quienes sí están para ti, cuídalos y quiérelos como ellos a ti. Esas personas que abrazamos a quienes tienen ansiedad valemos oro.
Me refiero a todas esas personas, por ejemplo, que en redes atacan a Bárbara y le reprochan que entrara a la casa: “es que entonces no te hubieras metido”.
La vida sigue, con o sin ansiedad y las personas que pasamos por esto no podemos detenernos, no podemos faltar al trabajo, no podemos ausentarnos de compromisos, no podemos fallar a esa junta.
Eso no sirve. Lo que sí sirve es la empatía, la paciencia, la contención y el trabajo en terapia.
Qué hacer
Mi intención no es escribir un texto de autoayuda que mágicamente te dé las respuestas. Solo intento decir que Bárbara Torres nos recordó que no somos los únicos ni estamos solos.
Las crisis de ansiedad no solo atacan a quienes vivimos con el diagnóstico, cualquiera puede llegar a una situación límite.
De acuerdo con el INEI, en México hay 19.3% de la población adulta tiene síntomas de ansiedad severa: casi 2 de cada 10 adultos. En tanto, el 31.3% revela síntomas de ansiedad mínima o en algún grado.
Siempre pasa.
Y seguro ya lo sabes, pero si no, recuerda que el trabajo en terapia psicológica es clave.
Si una crisis de ansiedad te ataca, en México contamos con líneas de emergencia y contención:
- Atención en crisis y contención psicológica (República Mexicana): 800 221 31 09
- Salud mental y atención primaria en adicciones: 777 314 51 88, 777 310 38 22
- Linea de emergencia psicológica: 800 2 27 47 47.
- Call Center de la Facultad de Psicología cuenta con 6 líneas, con un horario de atención de lunes a viernes de 8 de la mañana a 6 de la tarde: 56 22 22 88.
