La ansiedad me hace sentir como si fuera una carga para todo el mundo y que nadie me ama. Pero es eso, la ansiedad. La ansiedad apoderándose de mi mente otra vez.
Puedo estar rodeada de mis amigos y familia y aún sentirme sola porque la ansiedad es lo que quiere que crea. Que somos sólo ella y yo. O sólo yo. Yo tratando de lidiar con ella.
La ansiedad me hace sentir como si fuera una molestia o una pérdida de tiempo; perdón, no es mi culpa, es culpa de los pensamientos intrusivos que tratan de convencerme de que hay algo mal en mí. Muchas cosas, a decir verdad, y por ello no merezco ser amada.
No soy yo, es mi ansiedad.
Es ella, es quien me dice una y otra vez que no merezco amor, atención, un abrazo o ser valorada.
Porque la ansiedad tiene muchos capítulos, todos horribles, pero el más desgarrador, sin duda, es cuando me hace sentir no amada.

La ansiedad me engaña para que me sienta sin importancia y me aleje de todos los que me rodean, de quienes sí me aman y yo no puedo apreciar porque mi mente no ve con claridad.
Sufro de ansiedad y casi todos los días me hace sentir que nunca haré nada que valga la pena en el mundo, que nunca alcanzaré mis sueños y nuca estaré rodeada de amor. Y no es exageración, es la ansiedad apoderándose de cada célula de mi cuerpo y cada extremo de mi mente, jugando con todo lo que está a su paso y lastimando cada parte de mí.
La ansiedad no sólo se apodera de mi respiración o de mi llanto, lo hace de gran parte de lo que soy, de lo que siento y lo que pienso. Todo lo transforma y todo lo revuelve, lo desbarata hasta casi dejarlo roto por completo.
Me encantaría decir que soy yo, pero no es cierto. Es la ansiedad.
Hay días en los que parece que soy más ella que yo misma, porque me tiene atada tan fuerte que siento que no podré salir ilesa de sus nudos. Hasta que lo hago.
La ansiedad hace que piense lo que ella quiere que piense y el peor de los pensamientos es creer que nadie me ama, porque entonces me siento tan sola en el mundo, que le creo, le creo a ella y sus mentiras que se me clavan hasta lo más profundo de mi ser.
Hasta egoísta es… porque no le basta con adueñarse de mí, también pretende que me aleje del mundo que siempre ha estado conmigo.
La peor parte de la ansiedad es cuando me hace sentir no amada… y la mejor es cuando no le creo.

