A los Gen Z ya no nos alcanza para casi nada y ahora nuestras saliditas están arruinando nuestro presupuesto. Pero ¿qué ha pasado? ¿cómo llegamos hasta aquí?
Hay evidencia reciente de que muchos jóvenes de la Gen Z están enfrentando fuertes presiones económicas por mantener sus hábitos sociales, especialmente en América Latina. Pero más que “desfalcándose”, lo que está ocurriendo es también un desequilibrio en el estilo de vida digital y la realidad económica que enfrentamos actualmente.
La Gen Z se está desfalcando con las saliditas
En América Latina, la Gen Z gasta hasta un 25% más que los millennials a la misma edad. Y se espera que su gasto aumente en unos 192 mil millones de dólares hacia 2030. Aunque actualmente se valora más la sostenibilidad y la inclusión, también se invierte en experiencias, cuidado personal y tecnología. Salir con amigos, ir a conciertos, comprar ropa de moda o consumir en cafeterías trendy ya es parte de nuestra identidad social.
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Y es que las redes sociales han ampliado nuestro deseo por “estar presentes” y compartir momentos. Esto puede llevar a gastos impulsivos o a mantener un estilo de vida que no siempre se alinea con sus ingresos reales.
No necesariamente quiere decir que estemos “desfalcándonos” por salir, pero sí estamos redefiniendo el consumo como una extensión de su identidad. Para muchos de nosotros, gastar en amigos y experiencias no es lujo, sino inversión emocional y social. El problema empieza cuando esa inversión supera nuestras posibilidades reales.
Planes low-budget que no te van a desfalcar
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La amistad no tiene por qué depender de cuánto gastes. Aquí algunos planes para seguir conviviendo sin arruinar tu quincena:
- Tardes de potluck en casa: Cada quien lleva algo para compartir. Terminas gastando menos y probando de todo.
- Picnics urbanos: Parques, plazas o hasta la azotea de un amigo. Solo necesitas mantita, snacks y buena playlist.
- Maratón de pelis/series: En lugar de pagar un cine caro, organicen noches de streaming con palomitas caseras.
- Rutas a pie por la ciudad: Caminar, descubrir murales, parques o cafeterías económicas puede convertirse en plan.
Ser Gen Z no significa que estemos siendo irresponsables con el dinero por querer gastar en amigos y experiencias, pero sí necesita aprender a balancear. El reto no es dejar de vivir, sino encontrar formas de hacerlo sin que cada salidita se convierta en un golpe a la cartera.
