Los muñecos Labubu son toda una nueva moda, no solo para los niños, sino también para adultos jóvenes, pero después de que saliera la noticia de que estarían inspirados en demonios, cosas muy extrañas comenzaron a pasar.
En TikTok y otras redes sociales se han multiplicado los comentarios de usuarios que aseguran que estos muñecos “traen mala vibra”. Algunos incluso los vinculan con energías oscuras, rituales y hasta ataques paranormales. El video viral donde un Labubu aparentemente se mueve solo y ataca a una familia dormida fue el detonante: para muchos, fue la “prueba” de que no son simples peluches de colección.
Labubu es captado en cámara ‘atacando’ a una familia
La especulación no se ha quedado en lo paranormal. Y es que varias publicaciones comenzaron a relacionar a Labubu con Pazuzu, el demonio mesopotámico del viento, temido y venerado al mismo tiempo.
@omast_official Telecamera riprende labubu impossessato #labubu #possession #telecamera ♬ Creepy and simple horror background music(1070744) – howlingindicator
Pazuzu es descrito con un cuerpo monstruoso, rostro feroz, alas y cola de escorpión, pero en la antigüedad también era protector contra otros demonios. Algunos usuarios en redes creen que la estética de Labubu —su sonrisa dentada y sus ojos brillantes— recuerda a esta figura ancestral.

Otros incluso apuntan que el nombre “Labubu” suena parecido a “Labbu”, palabra acadia para “bestia”. Aunque no existe evidencia académica que confirme esta conexión, la idea ha alimentado la narrativa de que estamos frente a un “culto inconsciente” disfrazado de juguete kawaii.
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Sin embargo, la empresa Pop Mart, creadora de los muñecos, negó cualquier vínculo con lo sobrenatural y recalcó que sus productos son seguros. Expertos en verificación de contenido señalan que el video viral pudo haber sido manipulado digitalmente o mediante mecanismos ocultos. Sin embargo, la ola de testimonios en redes sociales —personas diciendo que sus muñecos se movieron solos o provocaron pesadillas— ha creado un efecto de histeria colectiva que difícilmente se disipa con un simple comunicado.
Lo cierto es que no hay pruebas científicas ni oficiales que respalden que los muñecos Labubu estén poseídos o inspirados en demonios. Lo que sí existe es un fenómeno cultural interesante: cómo un juguete pensado para ser tierno y coleccionable terminó siendo el centro de teorías paranormales y simbólicas.
