Puede que nunca hayas escuchado sobre el ‘baldpill’, pero seguro sí es algo en lo que has pensado, sobre todo recientemente después de que el Chicharito debutara en su incel era.
Los incels (involuntary celibates o “célibes involuntarios”) son parte de una subcultura de Internet compuesta principalmente por hombres que se identifican como incapaces de establecer relaciones sexuales o románticas, a pesar de desearlas. Pero más allá de esa definición, el término ha evolucionado hacia algo mucho más complejo y preocupante. Muchos incels expresan misoginia intensa, culpando a las mujeres por su falta de éxito romántico. Exponen también los conceptos de “energía masculina” y “energía femenina” y cómo las mujeres tienen la culpa de que los hombres no estén al cien con su masculinidad. ¿Te suena familiar?
Con los nuevos videos sobre la masculinidad que el Chicharito ha sacado en sus redes, se ha viralizado mucho un concepto y teoría te Internet que nos da muchas respuestas y esto es sobre el ‘baldpill’.
¿Qué es el ‘baldpill’?
En sitios de Internet donde los incels se refugian (4chan, Reddit, Looksmax) se habla del “baldpill”: la idea de que perder el cabello te deja fuera del alcance de las mujeres. Según esta creencia, cuando la línea del pelo retrocede también lo hace tu suerte en las citas, y nada lo compensa—ni el gimnasio, ni la ropa cara, ni un ascenso, a menos que seas millonario tipo Jeff Bezos.
Esa sensación de derrota suele tornarse enojo: los llamados baldcels culpan a las mujeres de cada rechazo y convierten la calvicie en su explicación universal. La fórmula que repiten es sencilla: calvo = invisible + amargado. En la práctica, es solo una excusa para no trabajar la propia seguridad.
¿Qué tan verdaderos son los badcels?
Los foros incel te lo venden como una verdad absoluta, pero hay tres pistas muy visibles en la cultura pop que confirman la idea del baldpill y de que la calvicie te puede empujar al resentimiento romántico:
Chicharito y su “despertar masculino”
Este mes el futbolista subió reels donde culpa a las mujeres de “erradicar la masculinidad” y les pide “regresar al hogar” mientras presume su cabeza rapada. Los comentarios no tardaron: “debutó en su era incel”, “nuevo gurú calvo”. Para la lógica baldpill, su cambio de look confirma que cuando el pelo se va, aparece el sermón sobre la “energía femenina”.

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El Temach y el meme de los pelones
El coach mexicano repite que un hombre debe “proyectar poder”, y en TikTok circula su frase “si yo hice que les gusten los hombres pelones…”, usada como prueba de que un calvo necesita discursos alfa para compensar.

Andrew Tate, del trasplante al rapado definitivo
Tate se sometió a un trasplante en Turquía, pero finalmente volvió a afeitarse y convirtió su cabeza brillante en parte del branding: “si no eres rico como yo, tu calvicie te hunde”. Ese giro de 180°—de intentar recuperar el cabello a vender la calva como sello de dominancia—alimenta la idea de que solo el dinero o el estatus salvan al “baldcel”.

En realidad, el baldpill es solo una historia de terror que puedes comprar… o dejar pasar. Si te la crees, cada espejo confirma la idea de que estás “acabado”; si la dejas ir, la falta de pelo pasa a ser un detalle más —como el color de tus ojos— y lo que de verdad cuenta es cómo te mueves en el mundo, cómo tratas a los demás y cómo manejas las inseguridades que, pelo o no, cargamos todos.
