Quien fue Saturnino Herrán pintor es una pregunta con respuesta corta y consecuencias largas: fue el artista que puso al pueblo mestizo en el centro de la pintura mexicana antes de que Rivera, Orozco o Siqueiros pintaran un solo mural. Nació el 9 de julio de 1887 en Aguascalientes, se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes en la Ciudad de México y murió el 8 de octubre de 1918, a los 31 años, con su obra más ambiciosa —el tríptico Nuestros dioses— sin terminar. Sus piezas principales están en el Museo Nacional de Arte (MUNAL, Tacuba 8, Centro Histórico, CDMX), aunque conviene confirmar disponibilidad antes de ir.
Herrán importa hoy porque resolvió antes que nadie una pregunta que todavía circula: ¿qué es lo mexicano en una imagen? Su respuesta fue concreta: campesinos, vendedoras, canales de Xochimilco, flores de cempasúchil, cuerpos mestizos con dignidad y sin exotismo. Lo hizo en óleo sobre tela, en pequeño formato, sin el patrocinio del Estado que sí tuvieron los muralistas. Que su obra completa haya sido declarada Monumento Artístico en 1988 dice algo sobre el tamaño del hueco que dejó.
La historia detrás
Herrán llegó a la Ciudad de México en 1903, después de la muerte de su padre. Tenía 16 años. Se inscribió de noche en la Escuela Nacional de Bellas Artes —entonces conocida como Academia de San Carlos— mientras trabajaba de día en los Almacenes de Telégrafos para sostener a su familia. Una beca le permitió, con el tiempo, dedicarse por completo a la pintura.
Sus maestros marcaron su paleta de maneras distintas: Antonio Fabrés le enseñó el realismo catalán, preciso y sin concesiones; Germán Gedovius le abrió el colorismo y el simbolismo que venía de Francia. En esas aulas coincidió con José Clemente Orozco y Diego Rivera, aunque los tres tomarían caminos muy distintos.
En 1913 pintó La ofrenda, hoy en el MUNAL: una trajinera cargada de cempasúchil en los canales de Xochimilco, con figuras que no posan sino que trabajan. En 1914 se casó con Rosario Arellano, quien fue modelo de La dama del mantón y La tehuana. Ese mismo año comenzó los bocetos de Nuestros dioses, un tríptico pensado para el Teatro Nacional —hoy Palacio de Bellas Artes— que fusionaba una procesión indígena, una figura central que unía a Coatlicue con Cristo, y una comitiva española. Solo terminó el panel izquierdo.
En octubre de 1918, mientras trabajaba en ese tríptico y en un retrato de Simón Bolívar para un concurso, fue operado de urgencia por un mal gástrico. Murió el 8 de octubre pidiendo papel y lápiz hasta el final. El poeta Ramón López Velarde, amigo suyo desde la preparatoria en Aguascalientes, le escribió una elegía: Oración fúnebre.
Qué estás viendo
- El hombre de espaldas en La ofrenda (1913): la figura en la proa de la trajinera nunca muestra el rostro. Herrán construye toda la emoción desde la postura del cuerpo. Es una decisión técnica y también filosófica: el protagonista es el acto, no el individuo.
- Coatlicue y Cristo en el panel central de Nuestros dioses: no son dos figuras enfrentadas sino una sola con dos caras. El sincretismo no es metáfora aquí: es literal, está en la misma pincelada.
- Los doce indígenas del panel izquierdo (el único terminado): llevan penachos de pluma de quetzal, copal y un chimalli —escudo azteca—. El número doce no es casual: espeja a los doce apóstoles que aparecerían en el panel español del lado derecho.
- El mantón de Manila en La dama del mantón: ese textil llegó a México por el Galeón de Acapulco, la ruta comercial transpacífica que conectó a la Nueva España con Asia durante más de dos siglos. Herrán lo pone sobre una mujer mestiza y recuerda, sin decirlo, que la identidad mexicana tiene también una capa asiática.
- El panel derecho de Nuestros dioses, sin terminar: se puede ver el cartón con zonas en lápiz que nunca pasaron a color. Ese inacabado no es un defecto: es el registro exacto del momento en que la muerte interrumpió el trabajo.
Qué significa cada elemento
La figura Coatlicue-Cristo del panel central es el argumento visual más discutido de la obra de Herrán. Según el análisis de Víctor Muñoz en Herrán: La pasión y el principio, la simetría de las dos procesiones que convergen hacia ese centro es “la simetría del mestizaje”: no conquista, sino encuentro. Es una interpretación académica respaldada por la estructura compositiva del tríptico, no una lectura libre.
La flor de cempasúchil en La ofrenda tiene una función precisa dentro de la tradición nahua: guía a los muertos de regreso al mundo de los vivos. El INBAL señala explícitamente ese binomio vida-muerte como eje de la obra. Elegir los canales de Xochimilco como escenario refuerza esa lectura: son el espacio donde la ciudad prehispánica y la colonial conviven físicamente todavía hoy.
El chimalli —escudo azteca— que aparece en Nuestros dioses está en manos de quien ofrenda, no de quien combate. Esa distinción cambia el significado completo: no es un símbolo de guerra sino de continuidad cultural.

Lo que se repite y no es cierto
Mito 1: Herrán fundó el muralismo mexicano. El INBAL y la historiografía especializada lo describen como “precursor” o “antecedente temático”, no como fundador. El muralismo como movimiento organizado nació después de su muerte, con los encargos que José Vasconcelos hizo a partir de 1921. Herrán nunca pintó un mural en un edificio público: Nuestros dioses quedó en boceto y cartón.
Mito 2: Herrán nació en la Ciudad de México. Nació el 9 de julio de 1887 en Aguascalientes. Se mudó a la capital en 1903. El INBAL es explícito: “Originario de Aguascalientes, Saturnino Efrén de Jesús Herrán Guinchard se avecindó desde muy joven en la Ciudad de México.” Varias fuentes de divulgación confunden el lugar de nacimiento con el de formación y muerte.
Mito 3: La ofrenda fue usada por los revolucionarios como bandera de lucha. Esta afirmación circula en sitios de divulgación sin ninguna fuente documental que la respalde. No aparece en los registros del MUNAL, del INBAL ni en la bibliografía académica sobre Herrán. Es un dato sin confirmar y conviene no repetirlo.
Dónde verla
Las obras principales de Herrán —La ofrenda, La dama del mantón y Guerrero— pertenecen a la colección permanente del Museo Nacional de Arte (MUNAL–INBAL), ubicado en Tacuba 8, Centro Histórico, Ciudad de México. La tehuana está en el Museo de Aguascalientes (INBAL). Los bocetos de Nuestros dioses han circulado entre colecciones privadas; su paradero reunido no está confirmado en una sola institución. Antes de visitar el MUNAL, conviene verificar directamente con el museo qué obras están en sala: las piezas pueden estar en préstamo o en procesos de conservación.
Preguntas rápidas
¿Por qué Herrán es importante si no pintó murales?
Porque estableció el vocabulario temático —pueblo mestizo, sincretismo, Día de Muertos, dignidad de los cuerpos indígenas— que el muralismo después llevó a escala monumental. Sin Herrán, el lenguaje visual de Rivera y Orozco habría tardado más en encontrar su asunto.
¿Dónde está el tríptico Nuestros dioses completo?
Solo el panel izquierdo está terminado. El paradero actual del panel subastado por Casa Morton en 2013 y si los bocetos están reunidos en alguna institución no está confirmado públicamente; es un dato que el MUNAL o el INBAL pueden aclarar.
¿Qué relación tuvo con López Velarde?
Fueron amigos desde la preparatoria en Aguascalientes. Cuando Herrán murió en 1918, López Velarde le escribió la Oración fúnebre, una de las elegías más citadas de la poesía mexicana del siglo XX.
Ficha técnica
- Autor: Saturnino Efrén de Jesús Herrán Guinchard
- Año: 1887–1918 (activo ca. 1904–1918)
- Técnica: Óleo sobre tela (obra de caballete); acuarela y lápices de color (bocetos para ‘Nuestros dioses’)
- Medidas: ‘Nuestros dioses’: 5.32 m de largo × 1.76 m de alto (boceto/cartón del tríptico)
- Movimiento: Modernismo pictórico mexicano / costumbrismo simbolista; considerado precursor del muralismo mexicano
- Dónde está: Museo Nacional de Arte (MUNAL–INBAL), Ciudad de México — obras principales: ‘La ofrenda’ (1913), ‘La dama del mantón’, ‘Guerrero’. ‘La tehuana’ en el Museo de Aguascalientes (INBAL). Colección Andrés Blaisten, CDMX.
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Referencias
- Saturnino Herrán, uno de los artistas más significativos en el acervo del INBAL | Prensa INBA – Instituto Naci
- Saturnino Herrán, exponente moderno de la pintura costumbrista mexicana | Prensa INBA – Instituto Nacional de
- Nuestros dioses (1914-1918) de Saturnino Herrán, proyecto mural en la construcción de la identidad nacional
- (PDF) Saturnino Herrán: Nuestros Dioses, proyecto de mural
- Repositorio Athenea Digital FFYL: Nuestros dioses (1914-1918) de Saturnino Herrán, proyecto mural en la constr
Imagen: La ofrenda, Saturnino Herrán — Wikimedia Commons · Public domain.

