
Quizá la mejor manera de recordar a Rutger Hauer sea como Roy Batty en Blade Runner (1975), un villano despiadado y persistente como un cáncer que ayudó a que esta cinta de culto ascendiera a la categoría de películas sólo para personas inteligentes e interesantes. Así es como será grabado en el salón de las leyendas luego de su inesperada muerte por causas de enfermedad a la edad de 75 años en su hogar en los Países Bajos.
Este actor de origen holandés se destacó siempre por su papel del malo de la historia, incluso en sus últimos personajes, como el Cardenal Roark en la también película de culto, Sin City.

Podía ser tanto un despiadado vampiro como un empresario implacable, un mercenario, un asesino o lo peor de la sociedad según fuera el caso. Sus grandiosas actuaciones están marcadas por este legado que dejó a los que intentan dejar en la historia del cine una huella tan grande como la suya.
Su carrera como actor empezó en los Países Bajos, su hogar natal, como estrella de televisión en series, luego pasó a las grandes producciones como Turkish Delight, cinta que se ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera y que lo llevó a la fama hollywoodense, pues nadie hacía una mueca de cinismo y desprecio tan real como la suya. No obstante, deambuló por géneros como la acción y hasta las cintas de corte medieval, su rango histriónico era bastante extenso y variado, para Rutger Hauer no había papeles imposibles.

Ya como un actor maduro volvió a los papeles televisivos no sin antes demostrar su valor y capacidad al interpretar a un hombre ebrio, olvidado y en la cima del fracaso en la película La leyenda del bebedor santo, una producción italiana que le dejó El León de Oro en el Festival de Cine de Venecia.
Su vida no fue sencilla ni natural a pesar de ser hijo de actores de teatro profesional. Rutger prefirió abandonar su casa a los 15 años para enlistarse en la Marina Holandesa, volvió, intentó estudiar actuación y regresó más tarde a las enseñanzas militares. Cuando por fin se convenció de que quería ser actor formó parte de la Compañía Experimental Itinerante en la que fungió como actor, director y hasta diseñador de vestuario.

Este fue Rutger Hauer, un actor multifacético, talentoso y único que el salón de los villanos echará de menos y el cine no podrá reemplazar.
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