
Comida gourmet… platillos pequeños sofisticados. ¿Qué pasó por la mente del chef de Instagram que hacer lucir la comida chatarra como gastronomía refinada?
Sí, en ocasiones las porciones de los platillos que ofrecen los restaurantes más fancy alrededor del mundo nos dejan con hambre, lo que nos deja claro que si somos ‘de buen diente’, lo mejor será no gastar media quincena en un par de bocados –deliciosos pero minúsculos–.
A través de su cuenta de Instagram, Chef Jacques la Merde desafía estos suculentos platillos a través de la transformación de pastelillos, galletitas y postres repletos de azúcar, tostitos, bagels o salchichas en atractivos platillos gourmet de forma muy estética y creativa.
Tal como cocina de autor, Jacques la Merde dispuso un huevo kínder –ilegales en Estados Unidos, pero conseguido de manera clandestina en San Salvador– relleno con masa cruda en un plato con crema de maní, un par de hojas de albahaca y unas cuantas cerezas de goji.

A manera de filete mignon, Jacques colocó una deliciosa –y noventera– pop tart como si fuera un buen corte de carne, servido sobre gelatina de uva, goma de mascar Cry Baby, Mentos de frutas exóticas bañado con salsa de frambuesa.

¿O qué tal estos dinosaurios de caramelo? Acompañados con Go-Gurt morada con helado Creamsicle rebanado cuidadosamente, cuasi gratinado de gel de Powerade.

También como opciones saladas, La Merde creó una ensalada Dolé (tal cual como la encontramos en el supermercado empacada), con suculenta carne enlatada Spam, albóndigas de queso blancas y nueces locales acompañadas de gomitas Fuzzy Peaches.

O estos macarrones con forma de Bob Esponja, acompañados de una banderilla de salchicha de carne (y otros ingredientes dudosos), rosas de jamón, con tiras de queso marble y un toque de mostaza.

Seguro que estos bagles bites (pizzetas hawainas) te enamoran, pues en el plato conviven delicadamente con una zanahoria bebé, un par de cheetos fragmentados, vegetales diminutos con una salsa de chipotle.

Uno de nuestros favoritos… una especie de Pingüino con pasitas de yogur, trozos de chocolate, menta y musgo acompañados de una porción de caviar de frappé azucarado de alguna cadena de café supercapitalista.

Con temática pascual, por este lado tenemos un fragmento de pastel de chocolate del área de congelados de cualquier supermercado, con pedazos de paleta de plátano, gusher crudo con esferas de Muscle Milk y un elegante huevito relleno de con un polluelo de peeps.

¡Admítelo! Aunque sea comida chatarra, se te antoja y casi morirías por probarlos…
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