Para la generación que protagoniza la era actual, los millennials, existen sólo tres prioridades que han acaparado su vida: tecnología, entretenimiento y los empleos enfocados en redimir la desigualdad social y económica. Aquellos son los tres puntos de mayor interés, de acuerdo con un estudio del “World Economic Forum”, para una generación que el mercado no ha logrado descifrar del todo. Vendernos amor era mucho más fácil hace algunos años, hoy la importancia que le damos a las relaciones de pareja, la compañía de un amante, los planes románticos y el futuro de un noviazgo, se queda muy atrás en comparación con la atención que le damos al Internet, las nuevas experiencias y el desarrollo de proyectos emprendedores.
El nuevo enfoque que una gran parte de la población actual ha adoptado, nos dirige a una nueva dinámica para relacionarnos con los demás. Todo es digital, casi nada requiere un encuentro real y las pocas oportunidades de conocer a alguien las dejamos pasar al seguir conectados a las redes sociales sin prestar atención a quien tenemos frente a nosotros. Los sentimientos surgen de las palabras de un mensaje suspendido en la red y la mayor intimidad se logra a través de la información compartida en aplicaciones, redes sociales y plataformas digitales.
Estos cambios han provocado que cada vez sea más complicado conocer a alguien para entablar una nueva relación. Ahora imagina lo difícil que es hacer que ésta funcione; la accesibilidad que el Internet nos brinda para encontrar todo tipo de información llega a confundirnos de distintas formas. Dudar si estamos listos o dispuestos a tener una nueva relación, desconfiar de esa decisión, desconocer nuestros verdaderos sentimientos, entre otras situaciones, son parte de la efímera e indirecta comunicación que hoy mantenemos con la mayoría de las personas.

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Asegurarnos de que nuestra nueva relación va a funcionar nos puede ahorrar muchos problemas y algunas lágrimas, así que si no estás seguro de lo que estás haciendo, plantéate las siguientes preguntas y evita más de un gran error.
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1.¿Me siento en paz con la decisión de iniciar una relación en este momento?
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2. ¿La idea de comenzar una historia con alguien me provoca sensaciones y emociones positivas?
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3. ¿Me encuentro en una etapa en la que puedo equilibrar el amor de una pareja con otros aspectos de mi vida?

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4. Si alguna vez sentí miedo o desconfianza de involucrarme en una relación, ¿esas dudas ya han desaparecido?
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5. ¿Mi pasado no influye en las decisiones de mi presente?, ¿lo que haya pasado no afectará mi nueva relación?
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6. ¿Estoy dispuesto a compartir lo que tengo y soy con una pareja?

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7. ¿Soy consciente de que una relación significa hacer grandes cambios en mi vida y rutina diaria?
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8. ¿Puedo mostrarme tal cual soy con esa persona?
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9. ¿Me interesa conocer de manera profunda a mi nueva pareja?

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10. ¿Soy capaz de compartir gran parte de mi tiempo con una nueva pareja?
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11. ¿Me gustaría pasar los momentos más especiales de esta etapa de mi vida con esa persona?
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12. ¿En este momento puedo hacerme responsable de tener una relación?

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13. ¿Conozco lo suficiente a esa persona como para correr el riesgo de enamorarme?
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14. ¿Deseo comenzar una nueva relación por amor o sólo para no sentirme solo?
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15. ¿Entiendo que a partir de este momento mis decisiones afectarán a una segunda persona?

Lo más importante y al mismo tiempo lo que más olvidamos sobre iniciar una nueva relación, es que lo que hagamos o no, repercutirá a otra persona. No existe una pareja sin dos individuos, por lo tanto el respeto, la comunicación, empatía e intención deben ser recíprocos. Si crees que él o ella tiene dudas y eso te hace titubear a ti también, será mejor que lo intenten en otro momento. El amor es un sentimiento que podemos dirigir con inteligencia y responsabilidad, pero el enamoramiento es una fuerza arrebatadora que nos hace sentirnos seguros de querer compartirlo todo con alguien. Así que la más mínima duda quiere decir que no es momento de comenzar una nueva relación, por lo menos no si quieres que ésta funcione.
