Estoy aquí
aún vivo sangre mía
vivo en ti hermano
[…] en ti vivo porque existes…
—Luz María Villa Poblano, cochimí.
Los yumanos son los pobladores originales de la región norte de México, estos pueblos indígenas han sido testigos de la llegada de todo tipo de exploradores, conquistadores y la formación de naciones alrededor de sus territorios, manteniendo sus lenguas intactas. No obstante, al encontrarse al interior de un país que no los reconoce ni los representa, sus costumbres y su lengua misma ha sido olvidada con el paso del tiempo y sus culturas han ido asimilando la mexicana, resultando en su posible extinción.
Foto: Consejo Mazahua Región Almoloya de Juárez
¿Quiénes son los yumanos?
Se trata de 15 grupos étnicos que pertenecen a la misma familia lingüística (yumano-cochimí), éstas están repartidas en los estados de Baja California y Sonora, en México, así como en Arizona y California, en Estados Unidos, de las cuales sólo 5 se encuentran en nuestro territorio: los cucapá, kiliwa, pa ipai, kumiai y tipai. Por otro lado, las etnias que habitan en el territorio estadounidense corresponden a los quechan, yuma, maricopa, mojave, yavapai, hualapai y havasupai.
Tipos de indígenas mojave. / Foto: The Getty.
Siglos de historia
Esta familia etnolingüística ha sido de vital importancia para el desarrollo de estas zonas, pues las han habitado casi ininterrumpidamente desde el 2 mil 500 a. C. A través del tiempo algunos de estos grupos indígenas adquirieron un modo de vida sedentario conforme tuvieron contacto con los colonizadores y exploradores europeos, hasta que actualmente su principal sustento de vida es la agricultura, la ganadería e incluso el trabajo asalariado como jornaleros o rancheros. Aunque dependiendo de cada grupo indígena su principal actividad económica varía, por ejemplo los cucapá dependen de la pesca de la curvina.
Jóvenes kumiai. / Foto: gob.mx
Un olvido que implica su extinción
Sin embargo, a pesar de ser algunas de las etnias sobrevivientes más antiguas de nuestro país, para aquellos que habitan la parte central y sur de la nación han sido pasados por alto por la historia, así como sujetos del retraso como consecuencia de su olvido. En un reporte del Gobierno de México, se reportan que se observaron:
«altos índices de desempleo, bajos niveles de ingreso, difícil acceso a los servicios de salud, malas condiciones en la vivienda y carecen de los servicios básicos en sus asentamientos».
Foto: POLEN Talking to Action PST LALA – KCET.A estas condiciones de vida se suma la pérdida de su identidad como indígenas, lo cual hace que sean considerados entonces como grupos indígenas en vías de extinción, del mismo modo, la UNESCO los tiene considerados entre las lenguas en grave riesgo de desaparición, lo cual implica una grave pérdida desde la perspectiva histórica y cultural dado que cada una de estas etnias ha desarrollado una particular cosmovisión que explica desde el origen de su existencia como la de sus modos de vida.
«Cada año, los Cucapá se reúnen durante las seis semanas de pesca que marcan los tiempos de la luna; desde la inhóspita sierra, los kumiai hacen de la libertad su ideario de sobrevivencia; los kiliwa se transforman para jugar con las mismas reglas de los blancos; los pa ipai resisten al olvido (son, paradójicamente, los que más intervención de las instituciones del Estado han tenido) y las últimas hablantes de ku’ahl construyen su propio museo para cuando ya no existan. Alejados de todos, los Cochimí hacen un ejercicio de memoria y sostienen una batalla por el reconocimiento de su identidad que llena de sentido la palabra autoadscripción». Pie de Página.
Foto: INAH
Los kumiai
Se trata del grupo más numeroso e históricamente han practicado la agricultura en particular de maíz, calabacillas y frijol, aunque en la actualidad han expandido los productos que cosechan del suelo. Además, dada su cercanía con la costa también han adoptado la pesca de moluscos. La religiosidad ha sido un rasgo importante en esta cultura, en la que predominan los relatos con animales, así como los chamanes que realizan la mayoría de los rituales, siendo el rito fúnebre el más importante.
Ellos mantienen sus raíces nómadas hasta cierto punto, muchas veces motivado por la búsqueda de trabajo y sustento, esto ha provocado que se vean obligados a pelear por sus territorios dado que fueron los primeros pobladores de regiones como Tecate, lugar donde se asentó la famosa cervecera y cuyo nombre proviene del kumiai “iyacat”. O la cesión de sus tierras para campos eólicos o la explotación de sus minas, además de que la frontera con Estados Unidos los dividió entre dos países de los que no necesariamente se sienten ciudadanos.
«Éramos una nación, pero fuimos desplazados. Nos dividieron y nos acabaron». Cuenta Norma, para Pie de Página.
Pareja indígena. Baja California, 1910-1920. / Foto: Mediateca INAH.
Los Cucapá, “la gente del río”
Habitan en Baja California y la mayoría de las familias han quedado dispersas en el desierto, en particular el Valle de Mexicali, pero durante varias semanas suelen reunirse para la pesca de curvina, un pez endémico de la región. Ellos se enfrentan a un duro proceso de la pérdida de su lengua. Lucía Laguna, que se dedica a rescatar sus tradiciones cuenta en el video documental El color de la pobreza. los indios pescadores que su jefe tradicional falleció y con él sus tradiciones, también explica que sólo quedan tres hablantes ancianos de su lengua, sin embargo, admite que ellos ya no quieren hablar, por lo que la lengua que les queda es mucho más limitada.
«Hace apenas unos años, los Cucapá humeaban las embarcaciones en rituales, cantaban, bailaban, pedían permiso al mar para navegar y pescar. Pero ahora están más preocupados por los trámites administrativos y por las vedas que impone el gobierno para la pesca». Pie de página.
Los kiliwa
Se ubican también en Baja California, muy cerca de Ensenada, sin embargo, su población también ha disminuido dramáticamente y según los reportes sólo quedan dos hablantes vivos de un idioma que resulta mucho más complicado de entender si no se le conoce a pesar de ser hablante de otras lenguas yumano.
Originalmente los kiliwa eran grandes cazadores que incluso habían fabricado su propia arma de caza, sin embargo, la pobreza y la falta de servicios públicos como puede ser una simple escuela han hecho que muchos de sus miembros migren o decidan “mexicanizarse” al tomar trabajos en poblados cercanos como la maquila. Del mismo modo, muchos han decidido vender sus tierras a empresas privadas que aglomeran la mayor cantidad de territorio posible para la actividad comercial.
Hipólita Espinoza, una de las últimas hablantes de kiliwa que falleció en abril de 2019. / Foto: Noticias Canal 22. No obstante, como ha sucedido con otros grupos indígenas del país, los kiliwa se encuentran en un proceso de recuperación de sus tradiciones y en particular de hacer valer sus derechos frente a un país que aunque los reconoce no los provee de las herramientas necesarias para su progreso.
Los pa ipai
De acuerdo con el censo de 2010, los pa ipai tienen el mayor número de hablantes (185), además de que se considera que de todos son la etnia con mayor progreso tecnológico… o por lo menos de acceso a la electricidad, aunque éste ha sido muy reciente. No obstante, a pesar de ello, siguen siendo un grupo sumido en la pobreza que aunque cuentan con escuelas o centros de salud, éstos no están bien equipados para atender sus necesidades.
Entre sus rituales el fúnebre es de los más importantes, así como el de los kiliwa. Ellos acostumbraban a cremar a sus muertos junto a sus posesiones y el hogar donde vivía antes de reconstruir en otro sitio, no obstante la influencia cristiana y católica ha ido mutando sus ritos y el entierro ahora es una práctica mucho más común. Por otro lado, también se han enfrentado al robo de sus territorios, los cuales han sido cedidos a otros ejidatarios mexicanos.
Los cochimí
La historia de este grupo indígena es de singular importancia, dado que de las 5 etnias, ésta ya ha perdido por completo su lengua, lo cual ha hecho que desde el siglo pasado se considere como un grupo indígena extinto. No obstante, a pesar de no contar con su propia lengua, aún existen quienes se identifican como cochimíes.
Antiguo asentamiento cochimí. / Foto: Pie de página.
Los descendientes de los cochimíes, que ahora viven como católicos y se han unido para defender las tierras que les pertenecían indican que ante la llegada de los misioneros se prohibió hablar cochimí, lo cual contribuyó a que con el paso de los siglos la lengua se perdiera, así como sus ritos y costumbres.
Una cuestión de intereses
La invisibilización de estos grupos que, paradójicamente, al mismo tiempo se une con los esfuerzos gubernamentales de su distinción y conservación de la cultura también va de la mano con los intereses comerciales sobre las zonas que habitan.
Estos intereses son un factor común entre las 5 etnias —y otras más del territorio mexicano—, quienes pelean contra los abusos y sanciones que se les han impuesto sobre las tierras que ellos habitaron primero. De tal forma, tanto gobiernos como empresas privadas explotan sus recursos naturales sin ninguna consideración por su sustento de vida, la conservación del medio ambiente o la cultura de estos grupos cuya identidad está íntimamente relacionada con los espacios que habitan.
Inauguración del parque eólico Enegría Sierra Juárez en La Rumorosa, en Tecate, Baja California. / Foto: San Diego Red.
De esta forma, se han hecho de conocimiento público cómo el subsuelo de del Ejido Kiliwa fue concesionado a 8 empresas de Carlos Slim, según los datos de Aristegui Noticias, mientras que en el sector energético se han concesionado tierras a empresas extranjeras para la construcción de parques eólicos. Del mismo modo, otros proyectos que ocurren incluso del lado de la frontera de Estados Unidos han provocado un cambio en la orografía de Baja California, cortado el suministro de agua por los ríos en los que pescan.
Conoce más de la forma de vida y realidades en la labor periodística de Pie de Página en el que podrás encontrar videos de los pobladores de cada etnia y sus testimonios.
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