El amor llega sin avisar; son los ojos, el aroma, la manera en la que se mueve al caminar o sus manías aquellos detalles que nos vuelven locos de amor, los que nos generan ganas de morder lento su brazo para no perder la cordura de tanta felicidad: no es que sea ella, él…es la persona. No su perfección o la nula existencia de ésta. Es, simplemente, el amor… eso que jamás podrá explicarse…

Cuando el amor es amor no amas un sexo, no amas un rostro por ser rostro.
Porque las pecas dejan de serlo para convertirse en el universo en el que te pierdes.
Los ojos multicolores, el placer de convertirte inmortal —por un segundo—.
Cuando el amor es amor amas a una persona, una esencia.
Cuando amas, amas los rasgos que pertenece a esa alma que habita las caderas, los dedos.
¿Qué demonios importa si los hoyuelos de sus mejillas no son simétricos?
Si cuando sonríe pone en equilibrio el mundo entero.

¿Qué demonios importa si sus dedos no entran en el canon griego?
Si cuando te toca no hay nada que pueda dañarte, no hay nada que no pueda pintarse o construirse en tu piel.
Cuando el amor es amor, no sólo es un nombre, es cómo suena entre tus suspiros,
entre la saliva que se revuelve y las lenguas que se manejan frenéticamente, dulcemente.
Quieres cada detalle, amas cada significado, y el amor se convierte en amor cuando te roza la espalda,
cuando tocas sus llantos, sus oscuros episodios…
¿Qué importa que no sea para siempre —si no llega a serlo—?
Si ha hecho que te sientas como nadie había logrado.

**
Si te quedaste con ganas de leer más sobre el amor y la belleza de este sentimiento te compartimos 4 poemas de amor para que le digas a esa persona especial:Te quiero a ti, con todo.
