Hannibal se adentra en la psique del asesino y presenta a dos de los personajes más enigmáticos, ahora también de la televisión, en un mano a mano por descifrar qué se esconde detrás de la mente criminal.

La serie televisiva de NBC, desarrollada por Bryan Fuller, creador de Heroes, Dead Like Me y Pushing Daisies, basa a sus protagonistas en la novela El Dragón Rojo, de Thomas Harris.
La primera temporada se inspiró en filmes como Mulholland Drive, de David Lynch, donde la realidad es tan abrumadora que los protagonistas se obligan a sí mismos a escapar a toda costa. Lo mismo sucede en Hannibal; con elementos narrativos a todo el estilo Lynch e imágenes que estremecen la carne y transportan al espectador dentro de una realidad alternativa, se está ante una propuesta televisiva sin precedentes: dos mundos, o personajes, opuestos se enfrentan y entrelazan hasta el punto de terminar literalmente en los zapatos del otro.
La trama se centra en Will Graham (Hugh Dancy), un agente del FBI; y Hannibal Lecter (Mads Mikkelsen), un psiquiatra forense. Jack Crawford (Laurence Fishburne), director de la Unidad de Análisis del Comportamiento del FBI, preocupado por la inestabilidad mental de Graham pide a Lecter que lo vigile de manera extraoficial. Hannibal se fascina al revelarse que Will es capaz de sentir empatía hacia cualquiera, entender la estructura de la violencia y así ponerse en el lugar del asesino y “revivir” la escena del crimen. Vulnerable, Will abre su mente a Hannibal y se vuelve dependiente de su consejo y aprobación. Lecter, por su parte, se obsesiona con Graham al encontrar a un igual, un rival digno; la víctima perfecta, lo que resulta en una relación obsesiva, codependiente y patológica entre ambos.

Fuller ha comentado en conferencia de prensa que “Hannibal es una mezcla de Davids: Lynch y Cronenberg”. Por lo que en la segunda temporada se espera una propuesta similar a la de éste último (The Fly, Spider): algo tan arriesgado como perturbador; una metamorfosis en los personajes, física y psicológica, sin perder de vista la realidad–alucinación que se ha presentado episodio tras episodio desde su estreno el 3 de abril de 2013.
El bien y el mal, el eros y tanatos se encuentran en conflicto constante. Will representa a la vida pero de igual manera está inmiscuido con el tanatos, su mente lo conecta con la de los psicópatas e incluso lo lleva a convertirse en uno a los ojos de sus amigos y compañeros desde el final de la primera temporada. Por otro lado, Hannibal es el tanatos, puede ser vislumbrado como el ángel de la muerte; un ser majestuoso, enamorado de lo bueno que ofrece la vida pero dispuesto a castigar a quien, a su juicio, lo merezca. Es un Hannibal que encanta al público con su elegancia y sutileza. Al respecto, Mikkelsen ha dicho a varios medios que su interpretación está basada en Lucifer, el ángel caído, fascinado por la raza humana y su comportamiento. Fuller ha declarado que: “es increíble, un acercamiento interesante, me encantan la ciencia ficción y el horror, nunca sugeriríamos esto de manera deliberada en el show, pero tener a Mads interpretando a Satanás, aunque sea sólo en el subtexto, le da un toque especial a la serie”.

Lo cierto es que dentro de la mente de Bryan Fuller, el eros y tanatos no pueden existir el uno sin el otro, se complementan. La psique de Will está conectada con la de Lecter, forman una otredad, y detrás de ésta se esconde un deseo inminente de vida y muerte.
Es así que quizá la fotografía tan explícita y el “gore” que saborea el espectador en cada preparación culinaria del show sean elementos no aptos para todo público, pero esto es justamente lo que ha hecho de Hannibal una serie para unos cuantos, para aquellos quienes desean deleitar su pupila con imágenes simbólicas y encontrar la belleza escondida entre ellas. Está dedicada a una audiencia ávida por adentrarse en la mente humana y en el conflicto que generan sus patologías.

