México posee una gran carga prehispánica y cultural que se ve reflejada en nuestra identidad, así como en las costumbres y tradiciones que han traspasado generaciones para conservar la herencia que los primeros pobladores nos dejaron. De esta manera es como nace la poesía náhuatl, con la intención de explicar el origen del hombre y el Universo a través de poemas cosmogónicos en los que se abordaban los rituales, celebraciones al Sol, los dioses mesoamericanos, la muerte, el amor, la belleza y el heroísmo; todo para brindarle un sentido a la vida.
El mayor representante y más conocido de la poesía náhuatl es Nezahualcóyotl; sin embargo, existieron muchos otros que dejaron huella y marcaron al México antiguo. Poetas que estuvieron presentes en la memoria colectiva de la sociedad y reflejaron el pensamiento prehispánico hasta la llegada de los españoles. Los “cantos” son considerados como testimonios genuinos de la cultura y tradición ancestral.
Los cuicapiques, compositores de canto, maestros de la palabra, eran los encargados de explicar el origen del mundo por medio de las crónicas que recitaban a su pueblo. “Flor y canto” es como se define a la poesía náhuatl por ser un diálogo con el corazón, lo divino y el mundo; nos enseña la unión de la poesía y el simbolismo para darle un significado a las palabras.

Así que a continuación te presentamos a tres poetas que debes conocer, pues sus cantares reflejan su pensamiento y visión del mundo:
Nezahualpilli de Tezcoco
Sabio y poeta, sucesor de Nezahualcóyotl

Hijo y sucesor de Nezahualcóyotl, heredó no sólo el reino de Tezcoco de su padre, también su don de la palabra. Nezahualpilli fue un gobernante, pensador, sabio y poeta; durante su reinado tuvo fricciones con el gobernante mexica Moctezuma II al avisar de los avistamientos de los extranjeros de tez blanca en las costas mexicanas. Existen quienes dicen que el gobernante asesinó al hijo de Nezahualcóyotl para que no interfiera con el arribo de esos hombres.
Su obra es poco conocida en comparación con la de su padre, ya que fue destruida en su mayoría, pero se pudo rescatar un antiguo cantar de un hecho histórico sobre la muerte de los príncipes: Macuilmalinatzin y Tlacahuepan, en la batalla de Huexotzinco, titulado ‘Nenahualizcuícatl’, que significa ‘canto que declara traiciones y engaños’. La tristeza se puede ver reflejada a lo largo del poema, una tristeza que alude a la guerra, pues para él “la guerra es embriaguez”, y al igual que la embriaguez, la guerra destruye todo.
‘Canto de Nezahualpilli
Así vino a perecer Huexotzinco’
Estoy embriagado,
está embriagado mi corazón:
se yergue la aurora,
ya canta el ave zacuán
sobre el vallado de escudos,
sobre el vallado de dardos.
Alégrate tú, Tlacahuepan,
tú, nuestro vecino, cabeza rapada,
como cuexteca de cabeza rapada.
Embriagado con licor de aguas floridas,
allá en la orilla del agua de los pájaros,
cabeza rapada.
Los jades y las plumas de quetzal
con piedras han sido destruidos,
mis grandes señores,
los embriagados por la muerte,
allá en las sementeras acuáticas,
en la orilla del agua,
los mexicanos en la región de los magueyes.
El águila grita,
el jaguar da gemidos,
oh, tú, mi príncipe, Macuilmalinalli,
allí, en la región del humo,
en la tierra del color rojo
rectamente los mexicanos
hacen la guerra.
Yo estoy embriagado, yo cuexteca,
yo de florida cabellera rapada,
una y otra vez bebo el licor floreciente.
Que se distribuya el florido néctar precioso,
oh, hijo mío,
tú, hombre joven y fuerte,
yo palidezco.
Por donde se extienden las aguas divinas,
allí están enardecidos,
embriagados los mexicanos
con el florido licor de los dioses.
Al chichimeca yo ahora recuerdo,
por esto sólo me aflijo.
Por esto yo gimo, yo Nezahualpilli,
yo ahora lo recuerdo.
Sólo allá está,
donde abren sus corolas las flores de guerra
yo lo recuerdo y por eso ahora lloro.

Sobre los cascabeles Chailtzin,
en el interior de las aguas se espanta.
Ixtlilcuecháhuac con esto muestra arrogancia,
se adueña de las plumas de quetzal,
de las frías turquesas se adueña el cuextécatl.
Ante el rostro del agua, dentro de la guerra,
en el ardor del agua y el fuego,
sobre nosotros con furia se yergue Ixtlilotoncochotzin,
por esto se muestra arrogante,
se apodera de los plumajes de quetzal,
de las frías turquesas se adueña.
Anda volando el ave de plumas finas,
Tlacahuepatzin, mi poseedor de las flores,
como si fueran conejos los persigue el joven fuerte,
el cuexteca en la región de los magueyes.
En el interior del agua cantan,
dan voces las flores divinas.
Se embriagan, dan gritos,
los príncipes que parecen aves preciosas,
los cuextecas en la región de los magueyes.
Nuestros padres se han embriagado,
embriaguez de la fuerza.
¡Comience la danza!
A su casa se han ido los dueños de las flores ajadas,
los poseedores de los escudos de plumas,
los que guardan las alturas,
los que hacen prisioneros vivientes,
ya danzan.
Arruinados se van los dueños de las flores ajadas,
los poseedores de los escudos de plumas.
Ensangrentado va mi príncipe,
amarillo señor nuestro de los cuextecas,
el ataviado con faldellín color de zapote,
Tlacahuepan se cubre de gloria,
en la región misteriosa donde de algún modo se existe.
Con la flor del licor de la guerra
se ha embriagado mi príncipe,
amarillo señor nuestro de los cuextecas.
Matlaccuiatzin se baña con el licor florido de guerra,
juntos se van a donde de algún modo se existe.
Haz ya resonar
la trompeta de los tigres,
el águila está dando gritos
sobre mi piedra donde se hace el combate,
por encima de los señores.
Ya se van los ancianos,
los cuextecas están embriagados
con el licor florido de los escudos,
se hace el baile de Atlixco.

Haz resonar tu tambor de turquesas,
maguey embriagado con agua florida,
tu collar de flores,
tu penacho de plumas de garza,
tú el del cuerpo pintado.
Ya lo oyen, ya acompañan
las aves de cabeza florida,
al joven fuerte,
al dueños de los escudos de tigre que ha regresado.
Mi corazón está triste,
soy el joven Nezahualpilli.
Busco a mis capitanes,
se ha ido el señor,
quetzal floreciente,
se ha ido el joven y fuerte guerrero,
el azul del cielo es sus casa.
¿Acaso vienen Tlatohuetzin y Acapipíyol
a beber el florido licor
aquí donde lloro?
Tecayehuatzin de Huexotzinco
El sabio que ahondó en el sentido de ‘flor y canto’

Fue gobernante de Huexotzinco y uno de los más célebres poetas y pensador de los cantares mexicanos de la región de Tlaxcala.
Indagó en el sentido de la poesía, en la que intentó descubrir si la “flor y canto” es, quizá, la única manera de expresar las palabras, por ello convocó a grandes pensadores y poetas a dialogar sobre el tema y para darle la importancia que se merece.
‘Sueño de una palabra’
Y ahora, oh, amigos,
oíd el sueño de una palabra;
cada primavera nos hace vivir,
la dorada mazorca nos refrigera,
la mazorca rojiza se nos torna un collar.
¡Sabemos que son verdaderos
los corazones de nuestros amigos!
—
Tú, Dueño del cerca y del junto.
aquí te damos placer,
junto a ti nada se echa de menos,
¡oh Dador de la vida!
sólo como a una flor nos estimas,
así nos vamos marchitando, tus amigos.
Como a una esmeralda,
tú nos haces pedazos.
Como a una pintura,
tú así nos borras.
Todos se marchan a la región de los muertos,
al lugar común de perdernos.
¿Qué somos para ti, oh Dios?
Así vivimos.
Así, en el lugar de nuestra pérdida,
así nos vamos perdiendo.
Nosotros los hombres,
¿a dónde tendremos que ir?

Por esto lloro,
porque tú te cansas,
¡oh Dador de la vida!
Se quiebra el jade,
se desgarra el quetzal.
Tú te estás burlando.
Ya no existirnos.
¿Acaso para ti somos nada?
Tú nos destruyes,
tú nos haces desaparecer aquí.
Pero repartes tus dones,
tus alimentos, lo que da abrigo,
¡oh Dador de la vida!
Nadie dice, estando a tu lado,
que viva en la indigencia.
Hay un brotar de piedras preciosas,
hay un florecer de plumas de quetzal,
¿son acaso tu corazón, Dador de la vida?
Nadie dice, estando a tu lado,
que viva en la indigencia.
(Versión publicada en Círculo de Poesía).
Temilotzin de Tlatelolco
Defensor de Tenochtitlán y cantor de amigos

Guerrero y poeta, compañero y amigo de Cuahutémoc, el Señor de Tzilacatlán vivió en los últimos días de la gran Tenochtitlán y fue uno de los combatientes que la defendió, a lado de Cuahutémoc, hasta el último aliento. En los testimonios indígenas se le recuerda en la escena final de la caída de la ciudad capital del Imperio Azteca por lo que lo nombraron “comandante de hombres”.
Como poeta su deseo era “hacer amistad con los humanos en la Tierra”, una aparente contradicción, ya que fue guerrero que mató a muchos a causa de las invasiones de los extranjeros.
‘Poema de Temilotzin’
He venido, oh, amigos nuestros:
con collares ciño,
con plumajes de tzinitzcan doy cimiento,
con plumas de guacamaya rodeo,
pinto con los colores del oro,
con trepidantes plumas de quetzal enlazo
al conjunto de los amigos.
Con cantos circundo a la comunidad.
La haré entrar al palacio,
allí todos estaremos,
hasta que nos hayamos ido a la región de los muertos.
Así nos habremos dado en préstamo los unos a los otros.
Yo he venido,
me pongo de pie,
forjaré cantos,
haré que los cantos broten,
para vosotros, amigos nuestros.
Soy enviado de Dios,
soy poseedor de las flores,
yo soy Temilotzin,
he venido a hacer amigos aquí.

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Para que conozcas más sobre la poesía que se creó en la era prehispánica, conoce por qué estaban obsesionados con la búsqueda de la divinidad, además estos son los poemas de Nezahualcoyotl que debes llevar en el corazón, pues representan nuestra herencia y en lo que se ha convertido el mexicano.
