
Esa palabra que expresa lo que está ocurriendo dentro de una oración es el verbo, es decir, lo que el sujeto principal de la misma está realizando (Mañana nos levantaremos temprano a correr). También se usa para describir un atributo, sentimiento o característica del mismo sujeto (Marilú es una persona complicada). Un verbo es una palabra que puede modificarse o adaptarse según las necesidades de la oración para describir una acción concreta.

División de los verbos
Todo verbo se divide en dos partes: la raíz verbal, que se refiere a la parte de la palabra que nunca varía en sus diferentes usos y queda sin alteración alguna (escribir: escribi-ó, escribir-á, escribi-mos), y las desinencias verbales, que son las partes finales de un verbo e indican el tiempo, la persona, el número y el modo del mismo.

Conjugación de los verbos
Esto se refiere a todas las distintas maneras que un verbo puede asumir dependiendo de su raíz verbal y la desinencia verbal. Por regla general los verbos tienen tres maneras de conjugarse: cuando terminan en ar (tomar, girar o pasear), er (correr, perder o leer) o ir (asistir, compartir o repartir). Podemos hablar de una cuarta conjugación que es la que no corresponde a ninguna de las formas anteriores de los verbos que son los llamados irregulares (dar: di, diste, dando, dé).
En el idioma español todos los verbos tienen que conjugarse para situarlos en un contexto claro de tiempo, a diferencia de otras lenguas donde los verbos no se conjugan y otras claves gramaticales son las encargadas de situarlos en un tiempo determinado.

Clasificación de los verbos
Auxiliares: Se usan para reforzar la información dada en la oración y proporcionan un contexto semántico y gramatical.
Reflexivos: Se refieren a acciones que el sujeto comete sobre sí mismo: bañarse, cortarse, acicalarse, limpiarse…
Copulativos: Unen al sujeto y al verbo para dar a conocer una característica particular sobre el primero: Ilse es muy hermosa.
Intransitivos: Son lo que no requieren de un complemento directo para expresar la acción: Mi niño juega, mi esposo trabaja.
Transitivos: Necesitan un complemento directo para proporcionar un contexto a la oración:
A modo de conclusión, recordemos las palabras del escritor y periodista español Álex Grijelmo: “El verbo es el motor de la lengua”.

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