Disfrutar de la vida requiere de cosas sencillas, como lo describe Diego Sánchez en el siguiente poema:
El hombre es una especie sencilla, compleja pero fácil de comprender.
Se ha hecho manía el complicarlo, se obtiene cierta satisfacción al tratar de contemplarlo como una incógnita.
¿De qué nos sirve?

Le hace falta un beso, que se le abrace, que le den un detalle, una risa, una carta.
Le hace falta una sonrisa, un gracias, un perdón y un te amo.
Le hace falta que le hablen de amor.
¿Para que lo complicamos?

Encender su corazón, su alma, sus ojos y sonrisa. ¿Necesitamos más?
Hazlo, ve.
Abraza, quiere, ama, perdona, entiende, sonríe. Hazlo.
No esperes, no te compliques, no pienses. Sólo sonríele a la vida y te sonreirá de vuelta.

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Para disfrutar la vida no es necesario seguir las reglas ni esperar que los otros aprueben nuestras decisiones, pues “No me hace falta un manifiesto para que sepan lo que pienso”, dice un poema.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Sergio Laboriel.
