En toda la historia de la Fórmula 1, solo cinco mujeres han logrado competir en un Gran Premio oficial. Cinco. En más de setenta años. En F1: La película, no hay ninguna piloto mujer en la pista… pero sí hay una figura que carga con toda esa historia al hombro: Kate McKenna, la ingeniera jefe interpretada por Kerry Condon. Y aunque su personaje no se basa en ninguna de ellas, parece un guiño directo a todas. A las que corrieron, a las que intentaron, a las que ni siquiera pudieron acercarse.
F1, la película y el increíble homenaje a las mujeres dentro del mundo de las carreras
Kate es la directora técnica del equipo APXGP. Es inteligente, decidida, aguanta la presión y sabe lo que hace. Y verla en ese lugar no es poca cosa: es una mujer tomando decisiones en el mundo más testosterónico del deporte motor. Y no es casualidad.

Condon se preparó para el papel hablando con mujeres reales que han trabajado detrás de los monoplazas, como Bernie Collins y Ruth Buscombe. Pero lo que nadie dice, y lo que vale la pena leer entre líneas, es que su personaje también funciona como un homenaje simbólico a esas cinco mujeres que sí pisaron el circuito… y que el cine (como la F1) ha ignorado por completo.
¿Quiénes fueron esas cinco mujeres?
- Maria Teresa de Filippis corrió en los años 50 cuando todavía le decían que las mujeres “solo deberían usar cascos de peluquería”.
- Lella Lombardi fue la única que consiguió puntos. ¿Cuántos? Medio punto. Literal.

- Divina Galica, Desiré Wilson y Giovanna Amati también lo intentaron, aunque sin clasificar o sin terminar carreras. Ninguna tuvo escudería estable, respaldo mediático ni condiciones mínimas de igualdad. A todas las borraron rápido del historial oficial, como si su paso no valiera.
Y por eso duele (y emociona) ver a un personaje como Kate McKenna, aunque sea desde la ficción. Porque representa a las mujeres que el deporte nunca supo qué hacer con ellas.
El homenaje está ahí, aunque no se nombre
En ningún momento la película menciona a Maria Teresa, ni a Lella, ni a Giovanna. Pero el solo hecho de tener a una mujer liderando un equipo de F1 en pantalla ya es una corrección histórica. Y es potente. Porque mientras Hollywood imagina futuros con robots o coches voladores, la idea de una mujer con poder en la F1 aún suena a ciencia ficción. Eso dice mucho.
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F1: La película no cambia el deporte, ni pretende hacerlo. Pero con Kate McKenna lanza un mensaje que va más allá de la velocidad: hay espacio para otras voces, otras miradas, otros cuerpos. Incluso si el coche se estrella en el primer intento.
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