¿Hay algo que Residente no haga bien? En las últimas horas, el cantante y rapero René Pérez dejó clara su posición en cuanto al genocidio ocurriendo en Palestina. Aunque ya lo había dejado claro en distintas ocasiones, esta vez habló de un serio boicot en contra del sionismo por parte de Israel y si eso lo lleva a consecuencias legales, poco le importaría.
Residente decidió bajarse del cartel de dos de los festivales más importantes de España: el Festival Internacional de Benicàssim (FIB) y el Morriña Fest. En ambos eventos era esperado como cabeza de cartel, pero prefirió renunciar a su participación antes que compartir escenario en compañías que, según afirma el cantante, financian prácticas que considera éticamente reprobables e inhumanas.
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¿Por qué Residente canceló sus shows en España?
Esta decisión se tomó debido a que fue revelado de que tanto el FIB como el Morriña Fest están vinculados al fondo de inversión estadounidense KKR. Según la investigación del equipo de Residente, KKR destina capital a empresas israelíes dedicadas a:
- Desarrollo de tecnología militar.
- Sistemas avanzados de vigilancia y espionaje.
- Proyectos inmobiliarios en asentamientos ilegales en territorios palestinos ocupados.
Para René Pérez, participar en un evento financiado, aunque sea indirectamente, por un actor que contribuye a lo que él describe como violaciones sistemáticas de derechos humanos y genocidio resultaba incompatible con sus principios.
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En un comunicado difundido en sus redes sociales, Residente fue tajante:
“No puedo estar ni un solo segundo en un escenario que, con mi presencia, colabore de alguna forma en la opresión al pueblo palestino.” Cerró su mensaje con un grito de guerra: “¡Que viva Palestina libre!”

Y reafirmó su compromiso político y mostró que su arte no está separado de sus convicciones.
Ni Residente ni su equipo conocían inicialmente la conexión entre los festivales y KKR. Fue su hermano, encargado de sus redes sociales, quien detectó la relación y le avisó. A partir de ahí, René contactó a periodistas e investigadores especializados para verificar la información. Una vez confirmados los vínculos, no dudó en cancelar ambos shows.
La decisión de Residente se suma a una ola de boicots éticos en la música. Artistas como Judeline también han rechazado presentarse en festivales o recintos relacionados, de manera directa o indirecta, con lo que consideran actos de violencia sistemática contra población palestina. Este movimiento refleja cómo cada vez más creadores ponen en el centro de su acción cultural no solo el arte, sino también la coherencia con sus valores.
