Hoy despertamos con una noticia que nos dejó con la boca abierta: el internet se volvió loco cuando comenzó a circular el rumor de que el hackeo a Jeffrey Epstein fue realizado por nada más y nada menos que el Vaticano y el Papa Francisco.
Sí, así de intenso se puso el asunto. Pero antes de que la teoría se siga saliendo de control, el FBI ya salió a poner orden explicó que fue exactamente lo que pasó y que no.
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Todo lo que sabemos sobre la teoría que asegura que el Vaticano fue quién hackeó a Jeffrey Epstein

Todo este ruido surgió mientras se revisaban y difundían nuevos documentos relacionados con el caso Epstein, el financista estadounidense acusado de liderar una red de explotación sexual, que murió en 2019. Como suele pasar con este caso, que sigue siendo uno de los más oscuros y polémicos de los últimos años, cualquier dato que salga, se convierte en gasolina para teorías conspirativas.
La versión que se hizo viral decía que los archivos habían sido hackeados desde el Vaticano, como si se tratara de una película de espías, según estas especulaciones, la iglesia católica estaría detrás de una filtración masiva de información sensible. El problema: no hay una sola prueba que respalde esa historia.

El FBI no se quedó callado y ya salió a aclarar la situación: no existe confirmación oficial ni evidencia de que haya ocurrido un ataque cibernético, y mucho menos que este tenga relación con el Vaticano. La información que se ha dado a conocer forma parte de archivos que ya habían sido incautados durante investigaciones judiciales y que ahora están saliendo a la luz como parte de procesos legales, o sea, papeles que ya estaban en manos de las autoridades desde hace tiempo.
¿Entonces de dónde salió todo? El origen del rumor parece estar en interpretaciones sacadas de contexto sobre algunas comunicaciones incluidas en los documentos, entre ellas intercambios donde aparece Steve Bannon, exasesor político en Estados Unidos, conversando con Epstein. En esos mensajes hay opiniones políticas, comentarios polémicos y posturas personales que claramente incomodan, pero nada que apunte a un hackeo internacional ni a una operación secreta desde Roma.

Ni el FBI ni el Departamento de Justicia de Estados Unidos han emitido comunicados señalando a la Santa Sede como responsable de alguna filtración. De hecho, las autoridades han sido bastante insistentes en aclarar que no se trata de accesos ilegales ni de información obtenida por medios externos, sino de material reunido durante investigaciones formales.
Por eso, el FBI también aprovechó para hacer un llamado bastante directo: no todo lo que se viraliza es verdad. En casos de alto impacto, como este, verificar fuentes no es opcional y aunque el caso Epstein sigue dando mucho de qué hablar, esta vez la historia no es como la están contando.
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