Muchas civilizaciones antiguas, como los mayas o los egipcios, atribuían ciertos elementos del universo a dioses. Esta obsesión por tratar de entender el mundo se mantiene hasta nuestros días. Las ciencias exactas buscan siempre el motivo de lo real. ‘El arte de lo posible’ se le designó a estas materias en “A Serious Man”, una cinta de los hermanos Coen que se burlaba de un hombre que trataba de justificar todos sus problemas como un castigo de Dios. Pero quizás hemos estado buscando las respuestas en los lugares equivocados. Como seres humanos hemos creado universos, entonces, ¿por qué no sólo somos parte de un sistema creado por una figura similar a nosotros? Probablemente lleguemos a la conclusión de que vivimos en un mundo basado en algoritmos y predicciones. Y quizás, como en “A Serious Man”, efectivamente, nos demos cuenta de que todos nuestros problemas son a causa de un dios, una persona como nosotros.

Fue en 1983 cuando se lanzó el juego de arcade Mario Bros, lo que revolucionó la industria del videojuego. Un pequeño plomero viajaba horizontalmente de un mundo a otro en una historia absolutamente lineal para poder rescatar a su princesa. Millones de personas han jugado variaciones de ese juego a lo largo de los años, satisfaciendo a los fanáticos de los juegos de computadora y novatos a la vez.
En 2004, Microsoft terminaba de desarrollar un proyecto que, utilizando como base las tecnologías desarrolladas durante esos 21 años, revolucionó de nuevo la industria. Fable fue el título del juego que nos llevaba a un mundo que, a diferencia de Mario Bros, podía tener al menos 4 finales diferentes, cada uno enlazado a una historia que el jugador elegía durante su experiencia al jugarlo.

Durante nuestra vida tomamos decisiones que, de una forma u otra, definen nuestro camino por el universo. Fable explotó esta idea y permitió a los jugadores elegir su propio destino. Han pasado casi 12 años y durante ese tiempo se han lanzado juegos siguiendo esta línea de historia. El caso más reciente fue The Witcher III, que a pesar de que sus dos primeras entregas no tuvieron un gran éxito, logró implementar un sistema con más de 15 finales diferentes, todos aunados a decisiones que se toman en un universo extremadamente extenso.
Los mapas de los videojuegos han ido creciendo gradualmente, encontrándonos en universos donde existen ciudades más grandes en las que vivimos con detalles impresionantes que nos hacen sentir como si estuviésemos realmente dentro de un mundo real. Tal es el caso de Grand Theft Auto V, que básicamente juntó tres de las ciudades más importantes de Estados Unidos y las implementó en un mapa masivo donde todas las decisiones resultaban en un destino diferente.

Este mes llegó a PlayStation 4 y PC No Man’s Sky, un título que, al igual que Mario Bros o Fable, marcará un punto importante en la historia de los videojuegos. Este juego de acción-aventura y supervivencia cuenta con un universo abierto de más de 18 quintillones de planetas (sí, quintillones), cada uno con su propia flora y fauna. Además, el universo funciona generado de manera procesal, lo que significa que en vez de que sea creado manualmente, se construye por medio de algoritmos que arman el mundo alrededor del jugador poco a poco.
El modo de juego de No Man’s Sky se basa en cuatro elementos: exploración, supervivencia, combate e intercambio. Al explorar, los jugadores van recolectando información sobre los planetas que después van ingresando al Atlas, una base de datos universal que se puede compartir con otros jugadores. Al subir la información al Atlas, se les compensa con una moneda interna, con lo que pueden comprar materiales y planos para ir subiendo de nivel, o distintas cosas, como naves espaciales, las cuales les permitirán viajar dentro de la galaxia.

Conforme el jugador viaja, se puede encontrar planetas con actividad hostil o amigable, además existe la posibilidad de interactuar con otras naves. Si de pronto asesinas muchas formas de vida, una especie de policía robótica en forma de centinela comenzará a buscarte e intentará eliminarte.
Aunque No Man’s Sky se puede jugar sin conexión a Internet, su propósito se encuentra en línea, pues así los jugadores encontrarán los mismos planetas con las mismas características, formas de vida y otros aspectos que se crean de forma procesal. Casi todos los elementos funcionan de esta forma, incluyendo la música.

Este sistema de generación procesal es lo más llamativo del juego, pues además de poder crear los 18 quintillones de posibles planetas, puede crearles distintos periodos de rotación, efectos de erosión natural y ciclos de comportamiento para los animales que se encuentren dentro de ellos. La vida de todo lo que habite en el lugar dependerá de qué tan lejos esté el planeta del Sol de la galaxia.
El jugador comienza en un planeta remoto en el borde de la galaxia. Aunque No Man’s Sky no tiene un final en específico, impulsa a los usuarios a que lleguen al centro de la galaxia mientras exploran los planetas que se encuentran cerca de éste. Entre más cercano sea el cuerpo, encontrarán formas de vida más hostiles y demás elementos que servirán para subir al Atlas. Sean Murray, el jefe de proyecto, determinó que se necesitarían al menos 40 horas de juego para llegar al centro, pero esto es en caso de que el jugador decida no entrar a alguna de las misiones alternas.

Este complicado juego redefine el concepto de mundo abierto, convirtiéndolo casi literalmente en una “galaxia abierta”. Aunque desde su lanzamiento ha generado reseñas mixtas debido a que no cumplió las altas expectativas por su modo de historia, su mayor éxito fue el sistema procesal, que, si llega a utilizarse en futuros juegos, podría redefinir algunas de las mejores franquicias de todos los tiempos.
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Un universo que los mismos jugadores definen, que se adapta mediante algoritmos y que casi se convierte en un mundo infinito (casi imposible de terminar explorar), sin duda es de las cosas más impresionantes que se han visto durante los últimos años.
No Man’s Sky podría cambiar el juego, pero aún faltan meses y actualizaciones para poder saberlo claramente, mientras tanto, podemos disfrutarlo y tratar de encontrar algunas de las respuestas que no encontramos en nuestro universo, en este mundo ficticio. Es interesante pensar en cómo algunos videojuegos nos dejan entrar tanto en un universo que sentimos como el nuestro, tal es el caso de los del género de terror. Al final, cada quien decide el mundo falso en el que quiere entrar.
