En esta segunda parte revisaremos uno de los movimientos más importantes de la década de los setenta y de la segunda mitad del siglo XX, no sólo por la repercusión en la historia del rock ’n’ roll, sino porque le dio voz a toda una generación en diversas partes del mundo, destacando al Reino Unido y, por supuesto, a Nueva York.

El nacimiento del punk en Nueva York (¡sostengo firmemente que el punk nació en Nueva York!) es un reflejo de lo paupérrima que podía ser la vida en la gran metrópoli. Las crudas letras y las melodías basadas en tres acordes llegaron a ser la bandera que ondeó en 1977, anunciando la muerte del movimiento hippie y con él el virtuosismo instrumental de los ídolos musicales.
“Flower power won’t stop fascist power” —Black Mask
La cultura del Do It Yourself (DIY) pronto se abrió paso como la rabia furiosa, infectando a paso veloz a los jóvenes que vieron la puerta cerrada en sus narices, esparciendo su idea por todo el mundo. Si no te han dado la oportunidad, ¡Tómala tú!
La, Mi, Sol. Ahora haz una banda.
El DIY también invadió la forma de hacer música, la era de bandas pioneras en la escena alternativa como The Velvet Underground e Iggy Pop & The Stooges había mostrado el mapa del campo de batalla; después de eso nada podía ser igual, nada debía ser igual.
Las letras de grupos como Television, New York Dolls, Patti Smith, Ramones, Blondie, Dead Boys y The Dictators ofrecen un testimonio de lo mucho que se alejaban de lo “convencional”, incluyendo dentro de sus temáticas al abuso de drogas, la situación de calle y la falta de pertenencia a una clase social, al sexo (en especial al transgénero), al arte continuo y la poesía maldita.
Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos, cantaba Patti Smith desafiando la estética de la mujer en su tiempo, convirtiéndose en una especie de ser andrógino.

“Dentro de mil años ya no habrá hombres ni mujeres, sólo personas” —Mark Renton, Trainspotting (1996)
Es obvio que la música estaba dando un paso adelante en cuanto al proceso de producción, las letras, la forma de ver el mundo y el futuro que éste ofrecía. El movimiento neoyorquino inspiró en gran medida a la gran oleada punk inglesa; bandas como Sex Pistols, The Clash y The Damned fueron directa o indirectamente influenciados por las bandas neoyorquinas.
CBGB’s OMFUG
EL CBGB (Country, Bluegrass and Blues) OMFUG (Other Music For Uplifting Gormandizers) fue el hogar para una generación huérfana; el gran foro que sí escuchó las nuevas propuestas, el lugar que vio crecer a tantas bandas y que recibió a miles de fanáticos. Muchos dicen que el punk ha muerto, no sé si esto sea verdad, pero lo que sí sé es que hoy este lugar está cerrado, pese a la historia y al gran legado que dejó en la música.
CBGB (1973-2006)
El año pasado se rindió un tributo al mítico bar y al dueño de éste (Hilly Kristal) con la película CBGB, ésta narra las dificultades de iniciar un proyecto que no parecía, en esa década, muy prometedor: un bar con música en vivo.
Las bandas que comenzaron amaron inmediatamente el lugar, pues lo consideraban un sitio ideal para soportar a la naciente escena, las visitas usuales de famosos artistas y fanáticos lo convirtió en el bar underground por excelencia, estatus que conservó hasta su cierre en 2006.
Con el cierre del CBGB, resulta imposible evitar sentirse nostálgico y un poco sentimental por una época en la que la destrucción era realmente creativa y en la que la simplicidad jugaba un papel fundamental en la forma de expresarse.

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Primera parte: NY77: El año más frío en el infierno (Hip Hop)
