Podríamos discutir sobre por qué me gustas
o las razones de mi cariño que parecen
nunca quedarte muy claras,
yo podría decir que me gusta
la manera sobrenatural en que los diamantes
de tus labios se disuelven en mis sueños
hasta despertar y pronunciar tu nombre
antes de poder si quiera agradecer a Dios
por un nuevo día o sentir el rayo de sol.
También puedo decir que
a veces pienso que soy tuyo
por la manera en que miras mis ojos
y me preguntas en lo que estoy pensando,
puedo decirte que amo
los días en los que no estamos de acuerdo
con el color de la sala o el significado
de un símbolo o una palabra
y a pesar de ello todo finaliza
con tu cintura en mis brazos
y tu cabeza escuchando la velocidad
de mi corazón acelerado
y si sigues preguntando,
no sé si porque siempre te gusta escuchar
o no te queda claro
pero puedo decir que también amo
el parecido a tamarindo de tus dedos,
los prados de tus hombros frescos,
amo el amor hacia la vida
que de mí sacas,
amo que provoques tanto mi instinto
hasta erizar mi piel de nervios,
cuando indagas en mi centro
dejo que te fundas porque
desde el principio mi propósito
era no crear fronteras.
Amo cuando estiras tu mano
y dices poemas,
cuando te sientas a tocar el piano
y te beso el cuello,
cuando me haces sentir la música
y cuando te veo comer aguacate.
Te puedes ir y volver,
eres tuya
y yo amo curvar la mirada
a mis fractales y en cada uno de ellos
encontrarte cuando los junto.
***
Quetzal Noah
