Edgar Allan Poe, el cuentista, poeta y crítico estadounidense estudió en la Universidad de Virginia, y hoy es considerado uno de los maestros del relato corto. Según Poe, la máxima expresión literaria es la poesía, y a ella dedicó sus mayores esfuerzos. Es justamente célebre su extenso poema El cuervo (The Raven, 1845), en el que su dominio del ritmo y la sonoridad del verso llegan a su máxima expresión.
Pero la genialidad y la originalidad de Edgar Allan Poe encuentran quizá su mejor expresión en los cuentos, que, según sus propias apreciaciones críticas, son la segunda forma literaria, pues permiten una lectura sin interrupciones y, por tanto, la unidad de efecto que resulta imposible en la novela.

Quizás uno de sus cuentos más célebres sea El corazón delator, en el que relata la historia de un ser que se debate entre la locura y la cordura; en su intento por probar que está cuerdo, a través de un monólogo, el protagonista relata al lector como llevó a cabo con astucia y perspicacia un asesinato.
El corazón delator revela los miedos y los desequilibrios del inconsciente humano, experimentados, según algunos críticos literarios, por el mismo autor, de allí la recurrencia de estos temas en la totalidad de su obra. En este cuento la locura se presenta como la evaluación negativa a todo lo que es extraño a lo establecido, a todo lo que sale de los parámetros aceptados como normales. Otra de las interpretaciones permite afirmar que el autor cuestiona a la sociedad y al orden social que sanciona a todo individuo que no responde al “patrón común”.

En 1923, el ilustrador irlandés Harry Clarke (1889-1931) realizó una adaptación animada e inquietante del clásico de Poe: El corazón delator. Harry ya había realizado una serie de ilustraciones para el trabajo del cuentista, pues en 1919 publicó una edición de historias de Edgar Allan Poe reunidas en la colección Cuentos de misterio y de imaginación, y cuatro años después, se presentó una reedición del mismo tomo con ocho láminas a color y más de 24 ilustraciones monocromáticas sobre uno de los máximos cuentistas de todos los tiempos.

La primera animación hecha para El corazón delator, fue, también, el primer dibujo animado a ser clasificado sólo para adultos en Gran Bretaña, bajo el British Board of Film Censores, del sistema de clasificación cinematográfica.
“¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen… y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia”.
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