Sin duda este no fue un lunes como todos para la mayoría de los que nos congregamos en el Plaza Condesa. Fue un día emocionante, de principios de otoño, en el que atestiguamos el regreso de The Maccabees a México (que me parece que sólo han venido cuando hace frío ¿será porque es la estación propicia para su estilo de música?), al mismo recinto que la última vez donde nos regalaron momentos inolvidables. También fue imposible no recordar por ejemplo, de entre los grandes episodios musicales de sus conciertos, la grandiosa actuación en el Corona Capital, donde la fabulosa Florence Welch los acompañara con “Toothpaste Kisses”.

Pudo percibirse un poco del aroma del polvo almacenado en la playeras “Maccabees 2013” que vestían los asiduos fans, quienes ansiosos reclamaban la aparición de los ingleses, pasadas las nueve de la noche. Curiosa y sorprendentemente, el concierto no inició como dicta la bonita tradición del “último disco”, de abrir con el primer sencillo de la más reciente producción, sino que dejaron por sentado desde esos primeros instantes que estaban ahí para satisfacer a sus fans, no a su disquera. Comenzó entonces el concierto con la maravillosa “Wall of Arms”, seguida de “Feel to Follow”, y no fue hasta ese momento en que decidieron interpretar la primera canción de “Marks to Prove it”, lanzado en julio pasado, motivo de la gira.

Entonces revivió el frenesí con la adorable y contrastante “Young Lions” que pasa de la suavidad al headbanging, y de seguro no pocos agradecimos la oportunidad de volver a escucharla en vivo, saber que sigue arraigada en el setlist como una de las piezas clave de la agrupación. No esperábamos que entonces diera inicio “Love you Better”, otra de las grandes joyas que siempre ansiamos escuchar en vivo y que este “bloque sumamente emocional”, culminara con la dramática “Forever I’ve Known”.

Hubo una oportunidad de enmarcar el sencillo homónimo que presenta a Marks To Prove It, y eso fue justo después del clasicazo “Precious Time”, que tiene encapsuladas nuestra vivencias juveniles, de aquel ahora lejano 2008; uniendo así el pasado con el futuro, sin experimentar turbulencia alguna, al contrario, resaltando la alegría al incluir perfectamente “Can You Give It”, inmiscuyendo la nostalgia pero a la vez la satisfacción.

Al aplicarnos la típica “desaparición sí pero no”, encaminaron el show a lo nuevo, una vez “cumplida” la parte de los clásicos, con dos sencillos de Marks To Prove It, de los que destaca la maravillosa “Slow Sun”. Pero no se trató sólo de anunciar dos canciones recientes, sino de preparar la sorpresa al comenzar “Toothpaste Kisses”, graciosa al arruinar el propio Orlando Weeks la última parte del conocido silbido. La gloria entonces nos cubrió al comenzar la grandiosa “Pelican”, con la que se cerró el show.

Es increíble que no le pide nada a una banda de metal, incluso los Bees prenden más a la audiencia. Es asombrosos verlos en vivo, elevados por su presencia, tan mundana pero a la vez tan ligera, a un estado de felicidad que es raro que cualquier banda provoque con esa facilidad. No importa si esta vez no tocaron “First Love”. Ondearon la bandera mexicana, agradecieron esta cuarta visita. Preciosamente presentados, así son y siempre serán los Maccabees.

Wall of arms
Feel to Follow
Kamakura
Young lions
Love you better
Forever I’ve Known
Something Like happiness
WW1 Portraits
Precious time
Can you give it
Marks to prove
No kind words
Spit it out
Slow Sun
Toothpaste Kisses
Pelican

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes / Cortesía
