A los ojos del fotógrafo celoso de su profesión, Instagram no es más que la plataforma ideal para que cualquiera se crea capaz de hacer imágenes y para que la disciplina se aligere en sentido comercial; pero, ¿acaso está mal? Por supuesto que podemos criticar la banalización mercantil de los influencers y el aprovechamiento mediático de las empresas al contratar preferentemente a un instagramer con millones de followers, en vez de un fotógrafo profesional para sus campañas; sin embargo, esto más que confrontarnos y dividirnos en dos bandos de supremacía visual, nos exige abrir un poco el panorama y renovarnos como expertos en una materia, extendernos hacia nuevos horizontes que nos reclamen tanto el uso de un nuevo lenguaje como la presencia inaplazable en una esfera gobernada por sangre joven.

Además, no todos los resultados son catastróficos. De hecho, gracias a soportes como Instagram somos hoy testigos de revivals importantes, urgentes en la cultura y las artes más allá de la industria. Pensemos en la fotografía abstracta, ésa que no vislumbrábamos en el imaginario colectivo si no era en la década de 1920 y a veces mal identificada tras la enajenación del público por Moholy-Nagy y Man Ray. Hoy circulan más de 10 millones de publicaciones bajo ese hashtag en la red (#abstract) y el interés de los usuarios por este estilo/movimiento es cada vez más interesante.
¿Cómo sumarnos a ese resurgimiento y a dicha app cuando intentamos sumarnos a tal universo, aportar nuestra mirada a lo que acontece en el mundo sensual? Tomar fotografía abstracta no es una simple tendencia para ganar followers, es una nueva oportunidad para reinventar lo ya conocido y probarnos en un género impresionante que regresa al atractivo popular.

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Por ejemplo, puedes intentar un gran factor de magnificación cuando el tamaño real de las cosas no luce lo suficientemente interesante o quieres experimentar con fragmentos precisos del objeto y poner en juego el entendimiento de tus espectadores.

Para lograr eso, toma varias veces a tu sujeto hasta obtener algo que en verdad no esperabas.

Usa hojas de celofán o geles de color, incluso cintas adhesivas sobre la lente de tu celular y espejos, para obtener colores y texturas que no sabías estaban allí.

Observa. Observa mucho. Tu mejor herramienta es el intelecto creativo.

Captura cosas que nunca antes te hubieras atrevido y quítate prejuicios al respecto.

No borres imágenes que consideres un error o que salieron mal; explóralas y busca de dónde cortar o poner un filtro para hacerla increíble.

También alterar la velocidad de obturación o desenfocar puede generar imágenes que inauguren mundos insospechados.

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Reconoce entonces el momento en que te estás inspirando en ellos y en el que ya les estás copiando.

Nunca recurras al cliché ni creas que por generar una foto medianamente incomprensible ya estás generando arte abstracto; una buena imagen abstracta es resultado de horas de reflexión, estudio y, sobre todo, práctica.

Con esto en mente, te será más fácil ahora tomar una cámara –la que sea– y generar tomas capaces de asombrarte incluso a ti. Si tu propio trabajo genera esto contigo, imagínate en redes. Para completar esta información, lee ahora los Consejos de una modelo para ganar dinero con las fotos que subes a Instagram y otros Para limpiar tu cámara réflex sin dañarla.
