El próximo 5 de febrero, a las 19:00 horas, se inaugurará en el espacio de proyectos Kleiner Salon en Berlín (Manteuffelstraße 42, 10997) “Dandelions by David Catá”.
Los conceptos que atraviesan la obra de este artista son el amor, dolor, olvido y nostalgia.
Interesado desde pequeño en el mundo del arte y la cultura, David Catá (Viverio, Lugo, 1988) se fue adentrando poco a poco en la pintura, por lo que decidió estudiar bellas artes en Pontevedra, España. Unas cuantas fotografías, un primer premio del Certamen de la Diputación de Orense, y un máster después, en el que además obtuvo el premio a primero de promoción, Catá se consolidó como artista. Su práctica se desarrolla en el campo de la pintura, escultura, fotografía y videoperformance. Su obra sigue la línea del dolor. Lo retrata, lo saca de adentro para imprimirlo en el cuerpo; el soporte sobre el cual se centra su trabajo.En la serie Déjame volar, busca retratar y elaborar la vida efímera, a través de objetos materiales, en este caso semillas de diente de león cuidadosamente pegadas sobre personas de su entorno, como metáfora de la vida. Al igual que el diente de león, que se va con el viento, volando, hasta consumirse, desgastarse, degradarse, nosotros pereceremos.

La piel cubierta de los fotografiados con una pelusa suave y ligera, despierta en el espectador la sensación de querer dar un suave soplido. Como ocurre en otras de sus series como en Ni Conmigo Ni sin Mí o en Segunda Piel, Catá tiene el don de despertar reacciones físicas en el espectador; despierta impulsos, sensaciones corpóreas.

Segunda Piel

Ni Conmigo Ni sin Mí
En la exposición se presentaran desde las obras suaves, acariciadas por el suave tacto del diente de león, hasta los crudos cosidos, documentados en fotografías y videos. En la inauguración se podrá ver un ejemplo en vivo. Catá se cose retratos detallados de sus seres queridos en la palma de su mano. Esta práctica artística la realiza sobre su propia piel. Una vez que separa los hilos, los rostros quedan marcados en una cicatriz temporal que raspa la superficie de la piel. Este trabajo se vuelve metáfora y ejercicio de introspección, pues invita a reflexionar sobre la marca que deja el otro, o los otros, en nuestra vida. Son las huellas de los que queremos, hemos querido, los que nos dejaron, los que dejamos. Es la imagen del olvido, el dolor de las memorias.
La exposición se estará presentando hasta el domingo 15 de febrero de 2015.
