Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo.
No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.
Alejandra Pizarnik
Nuestros pensamientos ilógicos y la realidad se confunden con los límites de nuestra mente, como un caos que trasciende a otros aspectos de la vida, uno de los más importante de todos es el arte. La vanguardia surrealista hizo posible el diálogo entre los sueños y el subconsciente, con apoyo e influencia de los estudios realizados por los psicólogos Sigmund Freud y Carl Jung. Sin embargo, la pintura fue el motor de esta corriente gracias a artistas como Salvador Dalí, René Magritte o Marx Ernst, quienes expusieron todo su imaginario en lienzos que hoy desprenden la admiración mundial.
Después, este movimiento se propagó a todas las artes, como a la fotografía, aunque menos conocida, también fue un campo explorado mientras el surrealismo se encontraba en su máximo apogeo. Si bien Man Ray se consideraba como un pintor, fue su labor como fotógrafo el más trascendente; ejemplos de sus famosas capturas son el “Violín de Ingres” o “Lágrimas”.

Durante las últimas décadas, la fotografía surrealista ha evolucionado gracias al desarrollo de nuevas tecnologías que brindan herramientas con las que es posible crear las ideas de las nuevas generaciones. Por esta razón te presentamos tres propuestas de fotógrafos que se distinguen por su extravagante originalidad.
1. Maleonn (China)


Uno de los artistas actuales más destacados por su particular tratamiento de la imagen fotográfica surrealista es Maleonn (Ma Liang); sus padres se dedicaron al mundo del teatro, lo que le permitió crecer tras bastidores y estar rodeado de la parafernalia teatral que enmarca dentro de su trabajo.
Su proceso creativo es un poco complejo, desde la utilización de raros y abundantes objetos de utilería hasta el empleo de sus propios ayudantes como modelos; todo lo necesario para involucrarlos en los mundos fantásticos que crea. Los melodramáticos personajes parecen mirarnos a los ojos en buscar de la aceptación de sus absurdas actuaciones para que nuestro asombro cobre sentido. En sus composiciones, cada elemento se piensa y se coloca en espacios específicos, acompañados siempre por una luz cálida que nos evoca una sensación de familiaridad.

A través de sus series nos revela la compleja realidad de calles interminables y laberínticas, superhombres confinados al mundo ordinario o la locura encerrada en apartamentos asfixiantes. Puede también notarse un atisbo de humor, una esperanza o un llamado a reír de las improbables situaciones que el propio Maleonn crea para nosotros.

2. Gregory Crewdson (Estados Unidos)


Gregory Crewdson plantea una propuesta mucho más melancólica y oscura. La mayoría de sus fotografías se ambientan en suburbios estadounidenses en los que ocurren extraños eventos, como siniestras apariciones humanas o encuentros inesperados con seres desconocidos. Su estética se ve muy influenciada por el séptimo arte, incluso utiliza técnicas cinematográficas para lograr diversos efectos de iluminación y colorización; sus principales referencias son los directores Stephen Spielberg y David Lynch.

La naturaleza es parte esencial en las estructuras que nos articula Crewdson, quien invade los espacios internos y se apodera de ellos y, sin sentido alguno, también se hace presente e interactúa con los seres humanos en una especie de relación habitual y a la vez anormal. Así, el resultado es una perfecta combinación entre un mundo enigmático y misterioso con la realidad de los barrios periféricos de las grandes ciudades, donde lo agobiante provoca que cualquier cosa suceda.

El artista considera que sus fotografías son preguntas abiertas que conllevan a múltiples respuestas posibles, en las que la soledad del ser humano, desgarrante y tenebrosa, nos arropa.
3. Julia Fullerton-Batten (Reino Unido)


La figura femenina cobra un protagonismo único en el portafolio de Julia Fullerton-Batten. Desde seres mitológicos en medio de bosques mágicos hasta la apropiación de la mujer de los espacios públicos, lo que la fotógrafa busca es crear un conflicto visual. Su obra es una crítica a las relaciones femeninas, con la intención de que el espectador tome conciencia de la realidad en la que se encuentra.


Cada detalle de su trabajo está muy bien pensando para que sus tomas sean cuidadosas. Mucha de su influencia es gracias al pintor Edward Hopper aunque también posee contenido autobiográfico, sobre todo si retrata la conexión entre madres e hijas.

Julia examina de manera profunda las relaciones femeninas con su entorno, las problemáticas de estos vínculos y cómo afectan en la psique de las personas. La desesperación, las ganas de volar, la angustia o el enojo forman parte de los sentimientos atrapados en las series de la fotógrafa, y nos adentra así al mundo de las mujeres a veces silenciado.

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Si deseas continuar explorando a más fotógrafos, te compartimos al artista que retrata la vulnerabilidad humana y el instinto animal como imagen de una fantasía perfecta, así como 16 fotografías para que entiendas cómo es que las personas viven con ansiedad.
