“A veces soñamos las mismas cosas” .
Con esas palabras nos presenta el fotógrafo japonés Ariko Inaoka a las hermanas Erna y Hrefna. Cualquiera que tenga hermanos puede relacionarse hasta cierto punto con las fotografías. La niñez es un periodo en el que esas personas que viven contigo se convierten en parte de ti a tal punto que parece que llegan a pensar las mismas cosas. Por eso cuando se trata de gemelos la gente supone que la conexión es incluso mayor, cosa que Inaoka no desmiente en esta serie, pues dice nunca haber conocido a dos personas tan conscientes una de la otra como estas gemelas islandesas.



Comenzó a fotografiarlas en 2009 cuando tenían nueve años y su misión es terminar el proyecto en su cumpleaños 16. Cada año ha visitado Islandia para registrar su crecimiento y retratarlas en un ambiente surrealista en el que la identidad de ambas quede marcada, así como el amor, inocencia, felicidad y ternura que ellas emanan y que representa esas virtudes que existen entre la tierna infancia y la adolescencia.




Inaoka ha visto documentales sobre gemelos, leído libros al respecto y no duda que si bien puede no existir un fenómeno paranormal en torno a este tipo de hermanos, sí hay una profundidad y entendimiento mucho más grande entre ellos:
“Me contaron acerca de unos gemelos de 90 años que murieron durante la misma semana (y de lo raro que era eso). Su relación me habla de este mundo, acerca de la luz y la sombra, acerca de tú y yo, cómo tu pareja es un reflejo tuyo y no eres tú sin tu pareja”.




Gemelas. Simetría, dualidad, simbolismo y mucho más. Capturando la esencia de una etapa, la belleza del tiempo y el misterio de la hermandad, también es notorio el desarrollo profesional del fotógrafo, pues las imágenes más recientes se sienten superiores a las de años pasados. En el resultado se nota un importante trabajo de planificación, producción y edición. Son menos fotografías, pero el trabajo en cada una de las imágenes demuestra que así como ellas, él también ha crecido y ha cambiado.



Un homenaje a todos los que han tenido la fortuna de crecer junto a alguien. Un amor verdadero que se lleva en la sangre y que nunca termina. El reflejo de lo que somos en esa persona que nos complementa, pues muchas veces el amor no es solamente esa noción romántica de una pareja, hay amores que se forman desde antes de nacer y que al ser tan natural para muchos no parece gran cosa, cuando en realidad al ver un par de hermanas tomadas de la mano estás viendo una de las formas más puras de amor que la humanidad es capaz de demostrar.





Así como el trabajo de Ariko contempla elementos surrealistas, también hay fotógrafos como Rene Maltéte que hizo algo similar mostrando el absurdo del mundo. Si lo que deseas es una melancolía surrealista, quizá las imágenes de Alex Stoddard sean para ti, pues a través de la fotografía puedes encontrar universos mágicos que te harán sentir en otra realidad.




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Fuente: Aarriikkoo
