“Los ojos son la ventana del alma”, hemos escuchado esta frase hasta el cansancio, a tal grado que decir esto es como quedarnos callados. La “Ventana del alma” ha perdido potencia, podemos culpar en parte al uso excesivo que se le ha dado a esta frase, pero creo que si nos hemos vuelto inmunes a ella es porque no dice la verdad.
Los ojos no siempre revelan la verdad, no pueden pintar una imagen del alma y no podemos juzgar a alguien sólo por su mirada. Pero los ojos sí pueden transmitir una historia.
Prueba de esto son los retratos; la humanidad, incluso antes de que existiera la fotografía, ha estado fascinada con representarse a sí misma, generando imágenes en las que el retratado hace contacto visual con el espectador. Es a través de este vínculo, un tanto artificial, que una imagen (ya sea pintura, dibujo o fotografía) nos puede narrar toda una historia. La mirada se alimenta de todos los elementos en un retrato, la postura, las expresiones faciales y el vestuario para revelarnos quién es ese personaje que está siendo representado.


Hoy parece que los retratos nunca van a dejar de interesarnos, es por esto que muchos artistas contemporáneos deciden utilizar al retrato como materia prima. Pero como todos los medios que han sido ampliamente explorados, el retrato se sofisticado cada vez más.
Crear un retrato poderoso y que transmita una fuerte carga emocional no es tarea sencilla, pero Gonzalo Bénard ha logrado capturar esta clase de retratos.
Se trata de un fotógrafo de espíritu nómada, que se ha desarrollado como artista, curador y escritor. Sus viajes lo han llevado a vivir en lugares como el Tíbet, Lisboa, Barcelona y recientemente París.


Se desarrolla y expresa principalmente a través de la fotografía, particularmente el retrato. Ha publicado tres libros de fotografía y ha tenido más de 40 exposiciones alrededor del mundo.

Cuenta con varias series de retratos y autorretratos, todas ellas en blanco y negro. Mientras que las series de autorretratos como Tótem tienen un tono más oscuro y ominoso, las series de retratos como Humans #1 y #2 están cargadas de vulnerabilidad y honestidad.

Humans es una colección de imágenes que narran historias de miedo y angustia pasando por el dolor y la frustración, pero también podemos encontrar orgullo y satisfacción. Todos los personajes retratados nos dicen algo con la mirada, ya sea viendo directamente al espectador o volteando hacia otro lado, ocultándose de las miradas. Casi todas las fotografías de la serie nos presentan en un plano medio a hombres solos y fragmentados, nos muestran un lado vulnerable de la masculinidad.
Aquí te dejamos una selección de retratos de la serie Humans:





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Conoce más del trabajo de Gonzalo Bénard en gbenard.com
