Es el año de 1946 y en Estados Unidos de América el heroísmo es protagonista. Son los estadounidenses los salvadores del mundo una vez más. La posguerra de la Segunda Guerra Mundial tiene unos aires de conformismo y nacionalismo recargado, las mujeres que alguna vez tomaron riendas de los hogares regresan a sus labores cotidianas. Mientras algunas reafirman roles, otras conservan su empleo y dan tintes de lo que sería la figura de mujer contemporánea. Lo anterior no evita que el sustento caiga en hombros de las figuras masculinas; algunos papeles no cambian.
Como todo conflicto, se da origen a expresiones que buscan liberar pensamientos y emociones que por tanto estuvieron encapsuladas y silenciadas por el estruendo de los cañones, armas y gritos en combate. Nueva York, que se convertiría en pocos años en la capital mundial de dichas expresiones, mostraba a través de su gente el regreso a lo que alguna vez fue una vida normal.

Stanley Kubrick sabía que en cada imagen hay una historia, en cada persona un mundo y en cada momento un mensaje. El chico de apenas 17 años salía y retrataba la vida de gente normal, no sabemos cuál fue su camino o cuál su pasado, pero no son las típicas celebridades que nos intentan explicar con figuras idealizadas la realidad de la posguerra. Rubrick nos muestra la realidad, nos brinda una imagen más apegada de la tensa calma que se vivía en lo que sería el preámbulo de la Guerra Fría.
https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-2.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-3.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-4.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-5.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-6.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-7.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-8.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-9.jpg
Stanley retrató personas como tú y como yo. Personas que van al trabajo, regresan a casa y ven a su familia. Personas enamoradas, cansadas de la rutina, cambiadas por los fantasmas del pasado, felices por ver a sus amigos o cayendo de sueño en el transporte público mientras regresan de la escuela y la oficina. Personas que al final del día se ven afectadas por decisiones externas, que fueron quizás a una guerra no comenzada por ellos, pero sufrida por todos menos quien las declara.
En Cultura Colectiva te presentamos algunas fotografías de la ciudad de Nueva York, auténtica y real, tomadas en el metro por este joven fotógrafo que después formaría parte del club de los mejores directores de cine de todos los tiempos.
https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-10.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-11.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-12.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-13.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-14.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/02/Kubrick-15.jpg
Fuente
