Pocos autores provocan una exacerbada dosis de emoción y admiración con tan sólo pronunciar su nombre. Alberto Chimal es uno de ellos. La prosa del escritor mexicano ha traspasado las fronteras de su propio idioma, además de cautivar a miles de escritores jóvenes que encuentran en las letras de Chimal la inspiración para convertirse en narradores de sus propias historias.
Tomando sorbo a sorbo su café recién preparado, el letrado autor comienza a recordar cuáles fueron los primeros indicios que le llevarían a darse cuenta que su destino estaría volcado hacia la escritura.
“Tuve una suerte un poco rara en ese aspecto porque en casa de mi mamá había una buena cantidad de libros, entonces me encontré con ellos a muy temprana edad y me gustaron muy pronto. Empecé a leer antes de entrar a la primaria por el puro gusto e interés, aunque creo que varias cosas que leí de pequeño hubieran asustado a la familia porque había libros con temas para gente quizá más madura. Varios de esos textos hablaban sobre la idea de escribir, de la gente que hacía tales textos, no sólo de las historias en sí. Además leí mucha narrativa y muchos cuentos, creo que eso influyó a que finalmente yo me dedicara a escribir ese tipo de géneros principalmente, particularmente el cuento”.

Alberto Chimal no sólo es reconocido por ser uno de los más destacados escritores de la literatura mexicana contemporánea, sino que ha sido acreedor de importantes distinciones, como ser finalista del Premio Rómulo Gallegos en 2013 por su aclamada novela “La Torre y El Jardín”. El galardonado escritor citó a autores como Edgar Allan Poe, Jorge Luis Borges y Juan José Arreola como algunas de sus inspiraciones que se encontraban en aquel librero de la casa de su madre. Incluso recuerda a un autor uruguayo conocido como Mario Lebrero como uno de sus más importantes descubrimientos.
“Su obra es esencial en lo que yo escribo porque tiene mucho que ver con mi interés por los textos breves, por lo fragmentario, por lo misterioso; un poco también por lo visionario del lugar en el que se junta la imaginación y la locura, que es un tema que a mí me interesa bastante y abordo constantemente”.
El envolvente aroma del café es igual de hipnótico que la voz de Chimal mientras narra detalles que podrían parecer sumamente rutinarios, pero que en su voz parecen la puerta a un universo fantástico extraído de alguna de sus historias. Al respecto, el escritor nos compartió cuál es aquel santuario o espacio en el que se permite dar rienda suelta a su vena creativa.
“Tengo un espacio en casa que he adaptado para poder escribir, pero además creo que las ideas pueden llegar en cualquier momento. No se trata de estar en el lugar propicio a la espera de que llegue la idea, sino de saber qué hacer con la idea cuando llega, poder trabajarla y tener la claridad suficiente para detectar que es una buena idea así como el empeño necesario para llevarla a buen término”.
A nivel internacional, Alberto Chimal es reconocido por la crítica como uno de los autores con uno de los estilos más excéntricos y particulares de los últimos años, convirtiéndolo inevitablemente en un referente de la literatura negra y fantástica, alejándolo del estereotipo que se tiene de la literatura mexicana clásica, que tiende siempre a las temáticas realistas, costumbristas y posrevolucionarias.
“Desde muy chico, gracias a aquella repisa en casa de mi madre, me encontré con la imaginación fantástica en la literatura. No me topé primero con las historias de amor o cotidianas como le pudo haber sucedido a otras personas, mi primer encuentro fue con lo fantástico y a partir de ahí me flecharon ese tipo de textos. A la fecha yo pienso que lo fantástico no es tanto un género como se cree, sino más bien una herramienta o un recurso que se puede utilizar en distintos tipos de textos”, explica el escritor sobre su fascinación por el género.

El toluqueño se ha destacado por llamar la atención del público virtual mexicano, puesto que ha mantenido una destacada presencia en Internet a través de bitácoras literarias de su propia autoría (aunque en ocasiones incluyendo textos de otros escritores), convirtiéndose también en una autoridad en lo que se refiere al tema de escritura en la red. Alberto respondió así cuando le preguntamos sobre la resistencia que se puede tener hacia el hecho de que un arte tan tradicional como la literatura, se encuentre emigrando al formato digital.
“Ha tenido sus momentos problemáticos el estar metido en esta cuestión de la literatura digital porque en efecto en el medio a veces hay mucha resistencia y mucho prejuicio, sin embargo, creo que esto que se hace ahora de la escritura en línea es una parte de la transición tecnológica que estamos viviendo en este momento de la historia. Es un proceso que en buena medida es irreversible y estamos transformando nuestra relación con la escritura y la literatura a partir de que utilizamos las herramientas tecnológicas”.
A pesar de ser un reconocido y admirado escritor, Chimal confiesa que hay géneros que no domina tal y como le gustaría. “Hace años traté de escribir poesía y me di cuenta de que más bien yo no debía escribir poesía. Siempre me voy a sentir más cómodo con la narrativa o ensayo”.
En contraparte, reveló que un género con el que no ha trabajado muy frecuentemente y le gustaría desempeñarse más seguido es el teatro. “He escrito muy poco teatro y me gustaría escribir más al respecto, el problema con el teatro es que es algo muy demandante y problemático en ciertos aspectos que no son los que habitualmente suelen preocuparle a un narrador. A decir verdad, durante un tiempo incursioné en el ambiente del teatro y descubrí que no era muy afín a ese mundo”.
Bebiendo los últimos tragos de su taza de café, Alberto Chimal nos compartió cuáles son algunos de sus pasatiempos y lo que disfruta hacer cuando no se encuentra sumergido en su faceta de escritor.
“A parte de leer y ver películas, me gusta cocinar y las recetas que sé hacer no me salen mal (algún día nos invitará a comer para comprobar si es cierto), sobre todo disfruto hacer pasta y salsas”.
Respecto a su gusto por el séptimo arte, declaró que no eran de su agrado aquellas películas etiquetadas como cine fantástico en la actualidad.
“Me parece que hay mucha película repetitiva, mucho remake y adaptaciones. Ese tipo de cine no me atrae mucho, me gustan más los filmes que se arriesgan. Recientemente vi The Grand Budapest Hotel y me encantó. Igual vi la de Birdman (recién ganadora del Óscar a Mejor Película) y es realmente llamativa esa maniobra acrobática con la cámara y tiene un guión muy jugoso.
Creo que las mejores adaptaciones no son las que le son totalmente fieles al libro, sino las que son fieles al cine, aunque no sean muy apegadas a la fuente. Hay claros ejemplos como Blade Runner, El Resplandor, El Castillo Vagabundo o Casablanca (aunque esa es una obra de teatro) que son muy diferentes a su materia prima, pero son fantásticas a su manera”.
Antes de despedirnos del autor, le pedimos que nos compartiera qué piensa que tiene la literatura que la hace diferente de cualquier otro arte humano.
“La literatura por encima de cualquier otra cosa, nos permite relacionarnos más profundamente con el lenguaje, que es una de las puertas para entrar al mundo. Siempre articulamos el mundo por medio de las palabras y la literatura permite relacionarnos más íntima y personalmente con las palabras y cambia nuestra relación con las palabras y el mundo”.
Una vez que se tuvo la oportunidad de charlar con este representante supremo de nuestra literatura fantástica, lo decimos con orgullo, vemos que al alejarse se despliega de su personalidad algún atisbo o fantasía de alguno de los personajes que habitan sus historias. Le agradecemos su participación en este mundo narrado de la entrevista. Ha dejado en este universo del lenguaje un aroma similar al del buen trago de café; propio que solamente puede dejar un escritor tan interesante y digno de nuestra literatura nacional como lo es Alberto Chimal.
