Este poema fue escrito por Milena Calello y previamente publicado en la revista Femme Fetal nº 4.

Carne y prejuicio
De carne y prejuicio están hechos mis sueños
Atada a la forma, atada a un dueño
Sola entre tantas mujeres
Sirvientas cargadas de hábitos hogareños
Estandarizada según el volumen de mi cabello
Vestimenta, figura, medidas del cuerpo
Estigma que crece en la rosa del pensamiento

¡Imperceptible la espina del sometimiento!
Grabado en mi sangre el impulso violento
De quien me subestima y me obliga al silencio.

Fuego en mis entrañas, arde el niño que llevo dentro
Sin niño soy máquina sin rendimiento.
Vuelo alto en la soledad de un departamento
Dañada me refugio en el oscuro encierro
No salgo a vivir ¿por qué no lo merezco?
Mi voz está herida, mi llanto no tiene efecto
La libertad perdida de la mujer invadida
Por la hostilidad de un sistema muerto.

Sangre derramada, debilidad forzada.
La mujer está rota y desarmada
La impotencia que brota debe ser escuchada.
***
El cuerpo, la piel, la carne. Todo depende de la fundamental visión que se tenga sobre ella y del trato acordado entre los involucrados. Aquí una muestra de ello.
