Pablo Picasso (1881-1973) y Diego Rivera (1886-1957) compartieron, dentro de sus vidas, un diálogo paralelo en su manera de entender, comprender y representar sus ideas a través del arte. Ambos lograron superar, por medio de sus obras, la concepción occidental de la cultura y enaltecieron los valores históricos de las sociedades que los vieron nacer. Ambos artistas participaron de manera activa en los procesos revolucionarios de sus países. Diego en el México posrevolucionario, y Pablo en la transición de la Segunda Guerra Mundial, así como en la dictadura de Francisco Franco en España. Su participación en ámbitos políticos dio especial fuerza a sus proyecciones artísticas y ayudaron a despertar conciencias.
Para junio de 1957, Rivera escribe a Picasso desde su residencia en México, una carta en la que se dirige a él como maestro y amigo, para establecer su preocupación sobre los conflictos bélicos que comenzaban a gestarse en el mundo. Además, para solicitarle que a través de su voz, se reforzara el clamor para detener las pruebas termonucleares. Diego murió a finales de ese mismo año a causa de una insuficiencia cardiaca.
Por aquellos días, en el Sitio de Pruebas de Nevada, Estados Unidos, se detonaban las bombas Boltzmann, Franklin, Lassen y Wilson, a través de dirigibles y en respuesta a la inquietante historia de “El Polígono” en la Unión Soviética. Durante ese año, esta clase de pruebas fueron muy frecuentes dentro de territorio estadounidense. Después de la Primera y Segunda Guerra Mundial, el ámbito armamentista creció de manera desmesurada. En aquella carta, Rivera sugiere que la comprensión de los fenómenos nucleares, así como su manipulación a través de las manos humanas, representaban un peligro en sí mismos, que desembocarían en el desequilibrio de todo lo que rodeaba al ámbito artístico, cultural e incluso a la concepción de la cosmogonía.

Al final, Diego firma en nombre de la solidaridad humana y solicita al mundo a través de Picasso el cese de estas pruebas. A continuación, te presentamos el contenido completo de dicha carta, a la vez que te invitamos a la exposición Picasso & Rivera. Conversaciones a través del tiempo, que se presenta en el palacio de Bellas Artes desde el 9 de junio y hasta el 10 de septiembre.
DIEGO RIVERA
Palmas y Alta Vista 191
SAN ÁNGEL INN, D. F. MÉXICO
25 de junio de 1957
Al Sr. Pablo Picasso
Y a todos los artistas y hombres de cultura del mundo
Muy estimado señor y mi muy admirado, querido maestro y amigo. Me dirijo a usted para pedirle que su voz —autorizada por su justa fama— refuerce el clamor para exigir, a nombre de todo lo que en el mundo significa cultura, bienestar, belleza, alegría y paz, la suspensión inmediata de las pruebas de bombas atómicas termonucleares, pues la continuación de ellas no puede llevar sino a un final seguro: la guerra atómica general con la consiguiente destrucción humana en masa.
Apenas el conocimiento superior ha dado al ser humano la posibilidad de penetración en la estructura nuclear de la materia y el poder de liberar y manejar la inmensa energía que ella acumula, que el descubrimiento ha sido aplicado para preparar instrumentos destinados a la destrucción en masa.
La amenaza continua, respondida inmediatamente con otra peor, ha producido en el mundo entero una tremenda angustia y una espantosa histeria colectiva, que están desembocando en desequilibrio de todo orden que todo envilece y lleva a la sociedad a una degeneración rapidísima, visible con completa evidencia.
Todo lo que significa arte, cultura y vida superior está en peligro inminente y estamos obligados a defenderlo inmediatamente.
Tal parece que la inteligencia no basta ya al hombre para hacerle comprender que, de todos lados, está preparando su destrucción. ¡Levante, pues, la voz, la sensibilidad y el amor para despertar a esa inteligencia de su letargo pasado.

Dos mil sabios norteamericanos se han pronunciado por la suspensión de las pruebas, para llegar a la posibilidad de la prohibición de las armas atómicas; en cambio, algunos científicos de mi país, vecino de los Estados Unidos, han hecho publicar que la humanidad nada tiene que temer de las pruebas de las bombas, “sólo el uso final de estas en la guerra sería lo terrible”.
Pero, ¿acaso las bombas de prueba están hechas de material diferente que las bombas que se aplicarán definitivamente en una guerra? El mundo entero puede preguntárselo a los marinos y pescadores japoneses, víctimas de la lluvia atómica procedente de una prueba de bomba norteamericana en el Pacífico, y a los envenenados por comer pescado contaminado como consecuencia de la explosión.
Quizá los científicos que no sirven las pruebas atómicas con una amenaza para la humanidad, consideren que el pueblo japonés no forma parte de la humanidad.
Contra cualquier opinión, la experiencia demuestra que en la pugna armamentista nuclear de los grandes poderes de la tierra, la humanidad de las pequeñas naciones, con tanto derecho a vivir como la de las grandes, es ya, y lo será infinitamente, más en caso de guerra atómica, una víctima indefensa del choque del poder de los grandes.
Si los hombres de ciencia, por millares, han alzado su voz contra la enorme atrocidad, esta voz hasta ahora no parece querer ser escuchada, puesto que se encuentran científicos capaces de ayudar a poner sordina a la voz de alarma de sus grandes colegas, favoreciendo con esto a los productores de bombas.
¿Por qué no ha sido oída más claramente esa voz por los millones de madres cuyos hijos están amenazados de muerte, impidiéndoles unirse, a organizarse en el mundo entero, para detener la mano que fabrica los útiles de destrucción que han de asesinar a los seres a quienes ellas dieron vida?

¿Por qué las mujeres y los hombres del mundo entero no integran a todos ellos a una inmensa organización de paz para detener por siempre la inequidad de la guerra? ¿Cuál es la razón para esta sordera inexplicable ante el peligro espantoso?
Por eso levanto lo más alto que puedo mi voz insignificante, para llamar a todos los que viven por el amor y la sensibilidad humana construyendo belleza —el indispensable alimento de la vida superior— para clamar, para exigir, para hacer que todos los humanos clamen, exijan y obtengan la suspensión inmediata de las pruebas de bombas atómicas, por los menos por los tres años propuestos.
Daremos así un plazo a los hombres para que recobren su razón extraviada y lleguen a la prohibición total, por acuerdo de todo el mundo de la fabricación y empleo de los utensilios termonucleares de destrucción colectiva de la humanidad.
En nombre de la solidaridad humana, su atto. s.s.
Diego Rivera
**
Para conocer más de estos artistas, te compartimos los 10 murales de Diego Rivera y su significado, así como los retratos que debes conocer para entender a Picasso.
